Por: Liuva Sarduy González
En eterno desafío al tiempo, el Hotel Sagua mantiene su imponente figura justo en el epicentro de la ciudad que le da nombre.
Pocos espacios quedan hoy de la Villa del Undoso que causen más dolor que esta edificación, libre casi de todo el esplendor que lució a inicios del siglo XX.
Según consta en artículos de la época, el Hotel comenzó a construirse en 1925 y dos años después ya era uno de los más visitados en toda la región centro norte de Cuba. Resaltan en él la amplitud de sus salones, el decorado interior, que difiere en cada uno de los pisos, dando idea del boato que se buscaba con esta construcción de 4 niveles, justo en el centro de la Villa del Undoso.
Poco valor le di yo al Hotel Sagua en mis primeros años. Solo cuando, en los 90 me fui al Pre universitario, comprendí el esplendor de este recinto por intermedio de mi profesor de Marxismo, Sixto.
No había lugar más esplendoroso para él que este Hotel en Sagua la Grande. Ni siquiera en Santa Clara o La Habana había edificios como este, que, ciertamente fue catalogado como el más moderno de la región.
Pues mi profe hablaba, en su discurrir melancólico, de una piscina, que a mí se me antojaba fantasma, alrededor de la cual se hacían fiestas inolvidables. Y ahí había materia para olvidarse de cualquier otra cosa.
Tengo que reconocer que estas fueron mis mejores clases de Historia local, impartidas por un hombre de Sierra Morena, enamorado de un edificio que, aun sobre sus ruinas cautiva a jóvenes sagüeros, despierta las más encendidas nostalgias de los veteranos y hace sonreír a más de uno al recordar alguna que otra aventura en el Hotel Sagua, un sitio para el que esperamos regrese el esplendor.














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