Por: Bárbara Fortes Moya
Cada año los estudiantes y pueblo en general rinden el homenaje merecido a Manuel Ascunce Domenech, nacido en Sagua la Grande, en la calle Carmen Ribalta entre Gonzalo de Quesada y Gaeneral Carrillo.
Siempre recuerdo que al pasar rumbo a mi escuela primaria, veía la tarja en homenaje al alfabetizador sagüero y le preguntaba a mi madre, que me acompañaba, por qué lo asesinaron y ella sintéticamente me respondía: "Por enseñar a leer y a escribir".
No lo entendía, no podía crerlo, y entonces me contaba que él era muy joven, solo 16 años de edad y se incorporó a una tarea justa y humana, la de enseñar a quienes la injusticia imperante había negado ese derecho.
A un intrincado paraje de la sierra del Escambray, Limones Cantero, perteneciente al poblado de Trinidad en la entonces provincia de Las Villas, llegó el joven, a la casa de Pedro Lantigua Ortega. Allí, además de maestro fue considerado un hijo.
La Campaña de Alfabetización en Cuba se desarrolló en medio del auge de las bandas contrarrevolucionarias en el Escambray, como consecuencia, asesinanon a personas inocentes como el alfabetizador Manuel Ascunce Domenech y el campesino Pedro Lantigua, el 26 de noviembre de 1961. Ellos fueron torturados y colgados de un árbol.
Manuel Ascunse será recordado siempre, por ser ejemplo de valentía y amor a la patria.













