Crónica de aumento anunciado
El realismo mágico de García Márquez, además de ser la mezcla perfecta para el nacimiento de libros sorprendentes, también constituye la denominación ideal para los sentimientos que provocó el aumento de salario, anunciado el pasado viernes 28 de junio en el espacio estelar del Noticiero Nacional de la Televisión cubana. Ya en el mundillo periodístico, las redacciones esperaban el hecho largamente anunciado.
Diferente de Márquez, el choque no fue entre casualidad y destino; fue entre promesas y deudas, entre necesidad y coyuntura excepcional. Fue una estrategia económica del presidente Díaz- Canel, donde al ponerse esta camisa de 11 varas sabía bien cuán alejado estaba de la milagrería y el simplismo.
Ahora, lo lógico era pensar en un alza de precios, que echaría por tierra la capacidad de compra del salario aumentado. Incluso, la segunda acción- reacción emerge de un: "cuando lo vea lo creo", y no es por ser mala astilla, es la coraza normal por ser del mismo palo. Pero al fin de cuentas, aquí, con anhelos, desilusiones, esperanzas, subidas de tensiones, pero aquí, en este chispazo de tierra en el mar, incluso ingresando la miseria monetaria que percibíamos los presupuestados y que a partir de julio, queda en los malos recuerdos.
"El ahora" no es para poner la llaga en el dedo con la carne que no nos comimos, "el ahora" no es aquel de los zapatos remendados o los traumáticos muñequitos rusos. "El ahora" es para aprovechar las capacidades internas y el potencial humano, para aprovechar el incentivo y hacer las cosas bien, crear, hacerle frente al muro económico que nos quiere asfixiar, evitar el éxodo de profesionales. “El ahora” es para defendernos de aquellos que nos quieren minimizar y hacen como que no existimos, olvidan su historia pasada y quieren creer que aquí con carencias y todo, no somos felices. Somos tremendamente felices.
Y Hablando en Plata, sí, es cierto, que aún con aumento salarial las dificultades existen, ¿dónde no? Es cierto que hay que producir para desarrollarnos; es cierto que hay que dejar atrás la burocracia y los pensamientos retrógrados que estaban bien para otros momentos, pero para este, no. Hoy , hay que darle al pueblo oportunidad de vivir y vivir bien, no de beneficiarse de la coyuntura, sino de respirar profundo, sin limitaciones, pero el pueblo, motivado, tiene que responder con su labor. No más esfuerzo decisivo, no más consignas ni eslóganes. Trabajo es la palabra de orden. Enfrentar los fiascos con ideas novedosas y solventes.
El aumento anunciado, como en la crónica, llegó, no se detuvo, se hizo realidad y nadie puede estar más contento. Que no va suplir todas las necesidades, es cierto, pero es más eficaz que antes. Eso, claro, rezando a las 7 potencias africanas que los vividores no suban los precios acomodados con la nueva situación, aunque eso será para otro comentario.
Sobre el tema escuche el siguiente reportaje de la periodista Jenny Pérez Moré.














