Riñoneras, controvertidas pero funcionales
Cuando las volví a ver me quedé estupefacta, todavía recuerdo una que tuve con un peluche que me fascinaba. Si algo nunca me imaginé que se volvería a usar son las riñoneras.
Me refiero a usar en el sentido de que la utilicen muchas personas, dejando a un lado a ciclistas, turistas, bicitaxistas, panaderos, y otro tipo de negociantes que aún conservaban algunas.
Ahora las exhiben todos, en su mayoría mujeres y ya han variado en su textura, formas y colores. Las hay redondas, ovaladas, cuadradas, de cuero, de tela, con flores, hasta imitando la piel.
Sorprendida, como si fuera un accesorio que nunca existió, Yeni nos cuenta que está muy complacida con su riñonera, su sorpresa fue grande cuando su mamá le dijo que ella tuvo “en sus tiempos”, porque para ella y sus amigos es algo nuevo.
“Me permite guardar lo imprescindible y tengo las manos libres para ir en bicicleta o hacer lo que quiera” —expresó al respecto.
Cuando le preguntamos en qué ocasiones la lleva nos dijo: “A toda hora y en todo momento, la uso por el día y por la noche, con ropa de andar y con vestidos y zapatos altos”.
Yeni es una de las tantas jóvenes en Sagua que ha recibido las influencias foráneas y se sumó a esta tendencia por ver los beneficios que representa.
Pero lo cierto es que para algunos, sobre todo los no tan jóvenes, la riñonera se asocia a los negociantes, a los “inventores” precisamente por las ventajas que ofrece. Lo que no tenemos claro es cómo se hacen de este aditamento estos personajes si hace un tiempo que en nuestro país se volvió a usar.
Pasará algún tiempo para que las personas dejen de juzgar a los portadores de estos singulares bolsos, pero lo cierto es que llegaron para quedarse y están en la primera línea de la moda, porque en épocas en que andamos a cuatro manos, tenerlas desocupadas es importante.
Un poco de historia
Aunque pensamos que nacieron en los 90, acompañando la ropa deportiva, las riñoneras tuvieron sus primeros usos, aunque con otros nombres, hace siglos.
Existen algunas referencias de que ya se usaban desde el antiguo Egipto para facilitar el acceso a herramientas de trabajo, así mismo en la Edad Media donde se fueron perfeccionando.
No es hasta el siglo XV francés que se parecen a los modelos que hoy conocemos pero con el nombre de châteleine.
Conocidas de diversas formas, en inglés: fanny pack, belly bag, buffalo pouch, bum bag o belt pack, y en español: banano, koala, canguro, cangurera, las riñoneras popularizan su uso en los 60 y 70 como accesorio útil, ya que lo usaban las patrullas de esquiadores para guardar el equipo de primeros auxilios. El nombre nace, precisamente, porque en un principio la bolsa se colocaba en la espalda.
En el mundo de la moda se introdujo cuando la diseñadora Diane Von Furstenberg la recrea con el nombre belted satchel.
Han vuelto para quedarse
Hoy día firmas como Louis Vuitton, Hermès o Gucci derriban los prejuicios y vuelven a apostar por este complemento, ya sea con traje y colgada el hombro como una bandolera y en versión grande o muy pequeña.
La de Hermès, en la cintura ligeramente ladeada, en colores lisos y neutros y con una versión oversize que la convierten casi en una mochila. O la de Gucci, en piel, muy sofisticada, con apliques y llevada directamente al frente.
La riñonera es ahora formal. Incluso marcas como Versace proponen una versión más seria: con traje gris y riñonera llevada bajo el brazo como una cartera normal.
La tendencia vuelve pero filtrada y suavizada. Menos colores, menos aspecto deportivo, materiales más nobles. Y menos cintura y más ubicaciones alternativas, sobre todo cruzadas al hombro.
Por lo tanto, ha llegado el momento de mirar las riñoneras con los mismos ojos con los que se ven los bolsos, como un complemento perecedero que nos facilita la vida.
Artículos Anteriores:
Atlhleisure, ¿comodidad o imitación?













