
Íntimamente público y desprejuiciado
Así es el tema, porque hablando en plata, como diría Ricardo Arjona, de vez en mes me hago artista, y no precisamente por las habilidades pictóricas de la corriente de Degas o Monet, sino más bien inclinada a los malabares circense, por aquel decir popular para sortear obstáculos con la llegada de la menstruación, también llamada regla o periodo.
Por las penurias que debe transitar una “lady” en Cuba, cuando llega su período menstrual, una mezcla de la saga de Indiana Jones, con la más trágica novela mexicana, es por lo que el pudor y el tabú sobre el tema, se ha disipado un poco. Qué digo un poco, si lo más normal del mundo es, que en medio de tremendísima cola en una farmacia, una chica ventile su abundancia con la regla y forme tal sal pa´ afuera que la secunden varias dolientes, por la mala calidad de las íntimas Mariposa o porque las que dan no alcanzan para nada.
No es secreto, el monopolio que la empresa Mathisa, tiene sobre la producción y distribución de las famosas almohadillas sanitarias marca Mariposa, que se venden por el valor de 1 pesos con 20 centavos en la red de farmacias de nuestro país. El producto, subsidiado por nuestro gobierno y normado para las féminas entre los 10 y los 55 años, viene 1 vez al mes con 10 íntimas en el paquete que deja ver en su diseño con letras naranjas –un crack del ingenio el diseñador- “superfinas con alas”, “nuevas” y “con mayor absorción”.
Para obtenerlas, una tiene, primero que censarse en tiempo, luego velarlas para que no se pase el trimestre y las pierdas. Si menstruaste antes de los 10 o aún tienes la regla luego de los 55, tienes que ver un especialista que certifique tu condición, llevar un certificado médico y bueno, al final recibir tu paquete.
Ahora, yo me pregunto, ¿por qué 10 y no 12, o 15?
Según el criterio de los especialistas respecto a la menarquía, la frecuencia con que deben cambiarse las almohadillas, es cada cuatro horas, es decir, seis almohadillas por día durante un sangrado normal. Claro que a algunas mujeres les dura 3 días, a otras 7, algunas menstrúan cada 25 días, otras cada 28 o 30. Se trata de un proceso biológico que se manifiesta de diferentes formas en cada organismo, por lo que los flujos no tienen ni la misma regularidad ni la misma abundancia. De ahí que se infiera que esa ridícula suma de 10 es insuficiente, según la ciencia, la biología y el sentido común.
Aquí comienzan esos malabares de los que comentaba al principio. Romper las normas higiénicas, es lo primero para tratar de que duren más. Luego, recurrir al mercado negro, que aunque Mathisa pare por reparaciones en sus longevas y sobreexplotadas maquinarias, siempre abundan las “Mariposas”, pero a 10 y en algunos casos a 15 y 20 pesos. Y para muy pocas, está la opción de las tiendas recaudadoras de divisas. Y claro está, también comienza la degradación del pudor. Estas peripecias para las mujeres cubanas han hecho que hablar sobre la menstruación sea algo normal, para nada privado, al contrario, la prensa lo trata constantemente.
Me atrevo a asegurar, que este tipo de intimidades, de detalles, no se ventilan, ni forman parte de las agendas informativas de ningún medio de prensa en el resto del mundo. Nuestra prensa, sí que lo ha abordado, siempre igual: vagas referencias a los criterios de la población sobre la calidad y la cantidad; precisiones sobre las dificultades tecnológicas de Mathisa, incluso, indicaciones por parte de sus directivos, a las féminas cubanas, para un mejor empleo de las íntimas; léase, indicaciones para usar de manera óptima la íntima Mariposa, superfina y con alas, -resulta que ahora a las mujeres nos tienen que enseñar también a ponernos las íntimas. Pero en definitivas, en la prensa nunca se han dado respuestas convincentes a las quejas de las mujeres. Y no es feminismo, ni golpes de pecho para pretender ser chica empoderada, sino reclamos lógicos de un tema íntimo, ahora públicamente desprejuiciado.
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