Foto: Lisandra González Machado

¡Corre!, hay rebajas en la chopi
Que quede claro, no estoy encontra de las rebajas, al contrario, me declaro fans. Algunas personas -nunca yo- se benefician mucho con ellas. Como la más reciente en las llamadas "chopi" -tiendas recaudadoras de divisas", de Sagua la Grande, -ciudad cercana a la costa norte de la Isla-, que las laticas de leche evaporada se expendieron a 0.30 centavos, por estar cerca su fecha de caducidad. Incluso, hay personas que han comprado zapatos, ropa o artículos electrodomésticos con bastante calidad, o mejor dicho, con poco daño en su integridad.
Pero lo lógico es que usted adquiera un producto, cualquiera que sea, con la calidad óptima. Si está en rebaja, claro que alguna desventaja tiene que tener, ya sea en su estética, en su funcionalidad, o si es alimenticio, por tener su fecha de vencimiento ya casi tocando la puerta.

La merma comercializable existe en todos los lugares del mundo y el beneficio está, en que quién no pueda pagar una catastrofidad de precio por un artículo, lo adquiera en rebaja, pero por menores molestias: algo que se pueda reparar, o limpiar o retocar con pintura. Pero, ¿para qué yo quiero un televisor plasma rebajado de 359.00 cuc a 40.50 cuc, si no sirve ni para piezas? ¿No es una rebaja ridícula?



En casi todas las tiendas recaudadoras de divisa, existen estanterías enteras destinadas a esa merma comercializable. Porque las de rebaja por lento movimiento, son entendibles, coherentes. Yo me sonrojo, de vergüenza prestada, ante ositos de biscuit sin cabeza, con una rebaja de 10.00 cuc a 2.70 cuc. ¿Para adornar qué?, ¿la sala de la novia de Chucky? ¿Quién en su sano juicio gasta 67.50 pesos cubanos (el equivalente a 2.70 cuc) en un adorno roto? Ni que fuera una reliquia de la famosísima serie de humor negro Happy Tree Friends.
Los reclamos ante estas rebajas risibles, siempre son ante los dependientes, que no tienen vela en este entierro. La Resolución número 428 de 2017 establece que el Ministerio de Finanzas y Precios es el encargado de dictar “los términos y facultades para aplicar las rebajas de los precios minoristas mínimos oficialmente establecidos, de forma excepcional” y “productos perecederos próximos a la fecha de vencimiento, de origen nacional e importado”.
La ley está, y se cumple. ¡No se va a cumplir! Si, como dice el refrán: al compás del son, bailan muchos Marcos Pérez. Esto es como una leyenda urbana, no está escrito en nigún lugar, pero todos lo conocen. Y no voy a ser precisamente yo quien la escriba. Pero, y aquellos artículos que tienen esta rebaja por merma comercializable, si nadie los compra ¿a dónde van a parar? ¿Y ese supuesto precio que ostentaban, de dónde salió? Y ahora que no se le pudo sacar la ganancia, ¿el país pierde dinero en estos intercambios comerciales malogrados? ¿De cuánto será la pérdida? ¿Habrá pérdida realmente, o, como en matemáticas, se califica en base al error?
Hablando en plata, el temita de las rebajas, tiene más preguntas que respuestas.
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