Ante el calor, las chancletas lo mejor
El calor del verano arrecia y andar ligeros de ropa y calzado se vuelve casi un imperativo.
De hecho, si no fuera por las normativas de vestimenta para acceder a algunos lugares unos irían por las calles de la ciudad como Eva María, tomando el sol en la playa.
Y es que, ciertamente, hasta ciertas tramitaciones se postergan con tal de no incomodarnos demasiado con pantalones y zapatos cerrados, dígase gestiones en el banco, la notaría, etc.
Pero todos los excesos son malos. Ya el uso, sobre todo de chancletas, se pasa de castaño claro.
Aunque no es un secreto para nadie que el hecho de que dejen al descubierto gran parte del pie nos ofrece comodidad y frescor, las personas, abogando que son caras y que son de tal o más cual marca, andan orgullosos con sus chancletas a todas partes.
Desde las que son de baño, dígase dupe y havaianas, hasta las chanclas que solo se conocen por la marca, pero que todos sabemos que poseen una banda de sujeción que cubre todo el empeine del pie, pululan por el parque, en las fiestas, de día, de noche.
Este tipo de calzado se cree que nació en Japón por la similitud con las entonces getas, aunque algunos investigadores las relacionan con culturas más antiguas como la de los incas, incluso, se dice que en el Antiguo Egipto se utilizó un tipo de calzado similar, elaborado con tiras de papiro trenzado.
Con el paso de los años, y según la región, la chancleta también ha recibido nombres como chinela, chola, cotiza, hawaiana, ojota, romanita o tres puntadas y estuvo asociada mucho tiempo con las capas más bajas de sociedad por su bajo costo.
No fue hasta finales de los años noventa que tuvo un fuerte apogeo en los adolescentes de países desarrollados lo que las incluyó en el mundo de la moda, aunque esta inclusión ha generado y sigue generando debates en cuanto a la formalidad y la vestimenta que acompaña este tipo de calzado.
Los jóvenes de Sagua, y hasta algunos que ya no lo son, se suman a esta tendencia que cada vez es más fuerte, pues son productos elaborados con más calidad y más variedad de diseños. Además, romper con los convencionalismos y llamar la atención es uno de los principios de la moda.
Dejando a un lado el tema de los perjuicios a la salud, que daría mucho de qué hablar, el asunto de las chancletas ya es casi irrevocable porque ya no son baratas y son cada vez más cómodas, así que, al menos en los meses de verano, llegaron para quedarse.
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