Por: Lizandra González Machado
Luego de algunos períodos de sequía y no precisamente de agua, la abundancia cultural se hizo presente en estos primeros mese del año en Sagua la Grande.

Alain Garrido en Sagua la Grande
Desde el Longina, que nos prestó a los trovadores Pepe Ordáz y Alain Garrido en una jornada nocturna a unos Ángeles renovados que invitaban a pertenecer al 2 círculo de la obra de Dante y que desataron pasiones desordenadas.

Ángeles en el Anfiteatro Ramón Solís de Sagua la Grande
Desde la estelar presentación de Luna Manzanares, para los que disfrutan los buenos momentos del arte, la compañía danzaría Habana Compás Dance y su peculiar forma de percutir el ajiaco cultural del cubano, a través del baile.

Compañía Habana Compás Dance

Qva Libre en Sagua la Grande
Una Qva Libre que movilizó al pueblo con sobrada energía y alegres y pegajosos ritmos comerciales; hasta los tradicionales festivales de artistas aficionados a la danza, teatro y música, con sus respectivo invitados de lujo, como las compañías Baila Cuba y la genialísima Camagua, el grupo Teatro Estudio y el trío Las Tres Joyas, que también han reiterado su presencia en La Villa del Undoso mediante las actividades que de vez en mes, ofrece el Museo Histórico de la ciudad.

Fiesta de la danza

Compañía Baila Cuba

Conjunto folklórico Camagua

Fiesta de la Música

Panorama Teatral en Sagua la Grande
La Galería de Arte, a duras penas, pero al fin concretadas, ha mantenido sus exposiciones mensuales. La rumba, ni corta ni perezosa, continúa en Sagua la Grande, dando de qué hablar, como una de las actividades culturales más gustadas y mejor planificadas.

Exposición De donde crece la palma en Galería de Arte Wifredo Lam de Sagua la Grande

Guiñol de Remedios en parque de Sagua la Grande

Circo en Anfiteatro Ramón Solís de Sagua la Grande
Los niños pudieron disfrutar del Guiñol de Remedios que regaló alegrías, infancia y esperanza de que se puede lograr mucho con poco. También de un circo sin carpa, con un mago humorista, unos payasos malabaristas y acrobáticos y un cocodrilo manso, pero que reunió gran cantidad de público, ávido de ver algo diferente.
Aplausos para quién coordinó esto, reconocimiento a quién lo hizo posible, pero aún faltan nuestras iniciativas locales, nuestra divulgación. Se apuesta por lo improvisado y lo recurrente y ante la ausente presencia que nos restriega a diario el Alkazar, su pariente el Cine Sagua aún no se recupera de su convalecencia y estos puntos rojos en la cultura sagüera conspiran contra las grandes oportunidades y la diversidad.
No obstante, comenzamos bien estos meses, luchemos porque se mantenga la buena racha.
