Foto: Alfredo García Pimentel

 

Por: Lizandra González Machado

 

Es cierto que luego de una catástrofe, los símbolos, en la concreta no ayudan a recuperarse y las consignas sirven más para alimentar el espíritu del trabajador, que al ánimo de los afectados, pero es que el ché, lo que significa para nuestro país y para toda latinoamérica, tiene repercusión, por lo espontáneo que surge su ejemplo en coyunturas especiales.

Tal es el caso del mural instalativo que montaron en el poblado de Isabela de Sagua los miembros de la brigada cultural perteneciente a la Asociación Hermanos Saíz que brindaron su apoyo voluntario en la recuperación de ese poblado.

 

Foto: Alfredo García Pimentel

 

Foto: Alfredo García Pimentel

 

Foto: Alfredo García Pimentel

 

El mural, como la intención de sus creadores, nació de la espontaneidad, de la identificación con una figura que representa acción desinteresada, entrega, voluntad de pertenecer a una sociedad digna del siglo XXl. Pero también, estos jóvenes artistas quisieron dejar huellas de su presencia en la recuperación de Isabela con la misma esencia de lo recuperado, de lo reutilizable, donde una  bolsa vacía de leche, una libreta de abastecimiento usada, maderos que un día fueron vivienda, hoy se convierten en un símbolo que ya es universal, de resistencia, fortaleza y esperanza.

 

Foto: Alfredo García Pimentel

 

Foto: Alfredo García Pimentel

 

 

 

Foto: Tomada de Internet

Foto: Tomada de Internet

 

Una esperanza que los chicos de la AHS quisieron regalar a los isabelinos a través de una imagen del ché que nadie les orientó que hicieran, que llegó y se hizo presente por la inventiva de un puñado de jóvenes revolucionarios, porque, en unos días, levantaron casas desde sus cimientos, alentaron el espíritu abatido de los que han perdido tanto y casi sin cambiar de atuendo, como por arte de magia, metamorfoseaban en su verdadera naturaleza de artistas y encendían el escenario para que volaran las penas, de la misma manera que volaban sus constantes ideas por contribuir, como el ché, y que la mañana siguiente fuera un poquito mejor, porque como dijo el bardo, son los sueños todavía, los que tiran de la gente...