Por: Diana Guirola de la Fuente
La vida y obra del sagüero Wifredo Lam y Castilla salió a la luz una vez más en su tierra natal. La casa donde abrió los ojos el ilustre artista de la plástica sirvió de escenario al encuentro entre historiadores y la nueva generación que desea conocer sobre su coterráneo.
Los estudiantes de sexto grado de la escuela primaria Fe del Valle, de Sagua la Grande protagonizaron un provechoso intercambio dirigido por especialistas del museo de historia local con motivo de recordar su fallecimiento, acontecido el 11 de septiembre de 1982, en París, Francia.
Oria Pérez destacó que el más universal de los pintores cubanos introdujo la cultura negra en la pintura cubana y desarrolló una renovadora obra que integra elementos de origen africano y chino, presentes en Cuba.
Asimismo acotó que las obras de Lam se exhiben en los principales museos de Europa, América y en otros continentes. La jungla, Malembo, Canto a Camosis, Presente eterno, Escalopendre, Arpas cardinales, Flor luna, Luz de arcilla, Rumor de tierra y La silla, entre otras.
La historiadora de la Villa del Undoso explicó que si bien fue reconocido como gran pintor y excelente dibujante, también trabajó otras disciplinas en las que alcanzó un total dominio. Así incursionó en la cerámica, proyectó murales y practicó el collage de papeles sobre cartulina negra, además de la gráfica.
Los pioneros conocieron además que el año anterior a su deceso le había sido impuesta la Orden Félix Varela, la más alta distinción que en el terreno de la cultura confiere el Estado cubano y que por voluntad expresa, sus restos reposan en la tierra patria.
Concluido el conversatorio alumnos, maestros e historiadores recorrieron la plaza sagüera que perpetúa la memoria de Wifredo Lam, uno de los más queridos hijos de esta urbe.
