Por: Diana Guirola de la Fuente
El calor abrasador propio de las noches de verano no impidió a los sagüeros enrumbar sus pasos hacia el cine Sagua para disfrutar de lo que prometía ser un banquete sonoro con la talentosa intérprete Luna Manzanares.
Oidos atentos, ojos unas veces entrecerrados por el canto tierno y cadencioso, y otras bien abiertos por la pasión y la potente voz que emana de la artista, y los cuerpos moviéndose al compás de los más disímiles ritmos. Una hora de buenísima música y el impresionante desempeño escénico de la diva dieron al público la certidumbre de no haber elegido mejor opción.
El grupo acompañante con cada nota añadió calidad a un concierto en que también brillaron las coristas, logrando un espectáculo bien concebido capaz de satisfacer los gustos más exigentes.
Entre los temas imprescindibles Casualidad con una melodía diferente, caló en lo más profundo de la gente: lágrimas, movimientos al unísono, voces de quienes tararean cuando Luna así lo pide y el aplauso cerrado de todo el auditorio.
Durante la noche Luna le cantó a La Habana; a Ochún, una de las deidades afrocubanas; a su vida que llevó a Muñeca de Papel, un tema encantador de reciente factura para regalar esa mezcla de ritmos que acostumbra.
Luna Manzanares se distingue dentro de la variedad de intérpretes cubanas por su voz suave, cadenciosa, natural. Ella disfruta la letra, saborea cada palabra, tono, pausa, cada solo de instrumento; y, definitivamente, se alimenta de la música.
La adrenalina llega a su clímax presagiando el fin del concierto. Luna refulge hasta el último personaje que encarna haciendo única cada melodía, y entre besos y bendiciones dejó el grato sabor de un excelente concierto y una calurosa noche espectacular.












