Por: Elizabeth Yamila Zaldívar García
Aún lo vemos engalanado con su uniforme verde olivo y las botas altas tan pulcramente pulidas, observando sereno a los hijos adoptivos, que bien aprendieron a vivir con Patria, pero sin amo, desde los primeros años del triunfo de los barbudos en el territorio cubano. Hijos bendecidos con cada partícula de su legado, y que a partir de un amanecer, supieron desde la infancia que el deporte es un derecho del pueblo. Es por eso que varios sagüeros, agradecidos por la estrategia fidelista de crear instituciones deportivas y extender la práctica del deporte para todos, emitieron opiniones en las que cuenta la del jubilado profesor de béisbol, José Gómez Pinto, más conocido por El Látigo, cuando recordó la inauguración de la Serie Nacional de béisbol, en el año 62 del siglo pasado, y la práctica de ejercicios desde pequeños hasta la adultez.
Y es que el Soldado de las ideas, como nombramos a Fidel, fundó la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar, Mártires de Barbados. ¡Cómo se le recuerda cuando día tras día atento al parte médico de esa atleta femenina de la pista que tantas glorias acumuló para la Mayor de las Antillas!, o cuando fumaba un puro cubano en el momento que las preseas doradas sumaban en el medallero internacional con Teófilo, Juan Torena, Driulys González, y otros tantos deportistas que pusieron en alto la enseña de la estrella solitaria y el Himno de Bayamo.
Los nacidos después de la Revolución cubana, hablan emocionados acerca de uno de los hombres más importantes en el mundo. Es el caso del joven de 25 años, David Domínguez Aveiet. En él se pone en práctica de que el deporte es derecho del pueblo. Soldador en la Fábrica de calderas, Jesús Menéndez, ocupa las tardes de óseo para practicar tenis de mesa y enrolarse en otros juegos de entretenimiento en las instituciones deportivas creadas por el líder de la Revolución cubana.

¡Felicidades Comandante en su 93 cumpleaños!












