Por: Bárbara Fortes Moya
Al saguero Ángel Humberto Sánchez, lo encontré en plena faena de conservación del busto de Antonio Maceo, erigido en el parque La libertad de Sagua la Grande. Su esfuerzo por mantener la lozanía de la figura del Titán de Bronce, lo avala el acto de recordación que tendría lugar en el sitio, en ocasión de conmemorarse este 7 de diciembre, la caída en combate de uno de los más bravíos mambises cubanos.
De estatura pequeña, pero de inmenso corazón, Ángel Humberto trabaja incansablemente por preservar las obras de gran valor patrimonial, que atesora La Villa del Undoso. Es un hombre afable y muy locuaz, confieso que no imaginé que años atrás trabajara como soldador. Lo de restarurador llegaría después, de manera empírica.
Resulta significativo cómo mantiene siempre brillante el monumento a los Mártires del 9 de Abril, en la Terminal Ferroviaria, al igual que los ubicados a lo largo de la Calzada de Bácker, como homenaje a esos valerosos jóvenes que deramaron su sangre en la histórica Huelga.
En el cementerio local está la impronta de este saguero que cuida celoso los osarios de los héroes que combatieron en Africa y que sus restos mortales fueron trasladados hasta aqui como parte de la Operación Tributo. Además realzó la belleza de muchas obras de arte que se encontraban revestidas con una mugre oscura y se impuso el reto de limpiarlas con amoníaco, de pulir palomas y ramas de olivo de las bellas esculturas de mármol de Carrara que adornan el sagrado recinto.
Y en el parque El Pelón puede apreciarse la pulcritud del busto del Apóstol de Cuba y las letras de varios pensamientos martianos que asoman a la llegada del visitante.
De igual manera se le puede ver en la fachada de la suntuosa casa sita en la intersección de las calles Martí y Céspedes; hoy Galería de Arte Wifredo Lam, para retocar detalles a la tarja que indica que allí nació Jorge Mañach, el eminente literato saguero, quien escribiera la mejor biografía de José Martí ,según catalogan los estudiosos y denominara a esta ciudad con el sobrenombre de “Tacita de Plata”
Nadie quizás relacione a Angel con un taller de mecánica -nos dice- que se desempeñó como Soldador de una empresa cañera del Central Héctor Rodríguez por más de 40 años. Ya en la última etapa de trabajo se sumó a la tarea Alvaro Reinoso que le sirvió de mucho,y alcanzó el 12 grado y aprendió muchos conocimientos de Literatura, Estética y otras especialidades.
Recuerda su etapa de estudiante de primaria y recalca “me gustaba dibujar paisajes campestres, pero nunca pude relacionarme con el arte”. Al llegar a la jubilación motivado por su hijo, artista plástico - restaurador, quien trabaja en la oficina del Historiador de la Habana, decidió dedicarse por entero a este minucioso oficio que solo con paciencia, entrega y amor puede realizarse.
En el pasado quedó el olor a grasa y soldadura, Angel Humberto Sánchez devenido en restaurador, es realmente un artista,hace brillar con manos de "angel" y mucha paciencia las tarjas y monumentos en La Villa del Undoso.
El amor que siente por Sagua, lo hace trabajar incansablemente, para que las obras resplandezcan con luz propia, pues está convencido de que es imprescindible dejar un legado histórico digno a las generaciones venideras.












