Por: Bárbara Fortes Moya
"Si los azares de la vida me han hecho adoptar por Patria a la gran nación francesa, nunca olvido que soy cubano y siempre tenderán mis esfuerzos a hacerme digno de la Patria en que nací" . Así expresó el eminente de los urólogos modernos, el sagüero Joaquín Albarrán y Domínguez, quien murió en París el 17 de enero de 1912, a la edad de 51 años.
Emotivas palabras de Albarrán inscritas en el pedestal de la estatua al médico sagüero, en el parque del mismo nombre, entre la Iglesia y el hotel Sagua, de este, su pueblo natal.
El constante deseo por ampliar sus conocimientos, de Sagua la Grande se trasladó hacia La Habana para cursar estudios en el Colegio de Belén. Luego, partió hacia Barcelona, donde cursó el bachillerato, la licenciatura e hizo el doctorado en Medicina en la Universidad Central de Madrid, con solo 18 años de edad. Y después, gracias al empeño de su padrino el Dr. Joaquín Fábregas, quién hizo que viajara a París, donde se consagró como urólogo. Actualmente, Joaquín Albarrán y Domínguez, constituye un ícono de las generaciones de urólogos, por el extraordinario aval de estudios relacionados con esta especialidad.
Entre las investigaciones que constituyen un valioso aporte a la Urología Moderna sobresalen Enfermedades Quirúrgicas del riñón y la uretra (1899), Exploración de las funciones renales (1905) y Medicina operatoria de las vías urinarias (1909).
Por sus notables aportes, resultó electo Vicepresidente de la Asociación Francesa de Urología y en 1907, el Gobierno francés, lo honró con la condición de Oficial de La Legión de Honor.
Casi toda su vida, permaneció en el extranjero, pero el amor por su Patria siempre lo confirmó. El 9 de septiembre de 1890 en un banquete que le ofrecieron sus colegas en Cuba, levantó su copa para decir: “Brindo, señores, porque se le den a Cuba los elementos que le faltan para su completo desarrollo científico y el porvenir de la ciencia, que tendrá consigo el porvenir moral y material de la tierra en que nacimos”.
El amor por su Patria fue evidenciado también en el apoyo a la causa independentista cubana al aportar fondos para la lucha.
En el Museo Histórico Municipal José Luis Robau de Sagua la Grande, se conserva la Medalla de Oro en Cirugía de los hospitales, entregada a Albarrán en París, en 1888, premio no alcanzado hasta ese momento por un extranjero.












