Por: Bárbara Fortes Moya
El pensamiento y legado de Martí y Fidel constituyen una especie de brújula para el presente y futuro de Cuba, dos humanistas revolucionarios, devenidos universales.
Destacan por su americanismo, en su ensayo Nuestra América, el Apóstol definió muy bien a la América, que va del Bravo a la Patagonia, muy distinta a la del Norte. Después Fidel, basado en sus ideas, hace realidad el latinoamericanismo, la unidad, regionalismo y solidaridad. Es notable la cercanía de ambos, por la vigencia de su pensamiento.
Martí, un hombre que vivió por y para su patria, con honor, sacrificio, siempre hay que despojarlo de la frialdad, verlo como un hombre de carne y hueso, que se confesara excesivamente pobre, y rico en vigor y afán de amar, que supo crecer y multiplicarse.
Lezama Lima, inmenso literato cubano, desentrañó las claves de la presencia mágica de José Marti, cuando en los 100 años del Apóstol sentenció:
"Las palabras de ese grande de la Literatura cubana y de la Patria, hasta las mas socorridas, tomarán nueva carne, en los dias de desesperación y justa pobreza" .
Ese gran misterio que nos acompaña es Martí, como dijo Lezama, hay que mirarlo siempre hacia la cúspide, porque nos enseñó a actuar y Fidel, a vencer cualquier obstáculo, ambos, símbolos altruistas para las generaciones actuales y futura, un impedimiento a la intrascendencia y la vanalidad.
Los cubanos necesitamos, expandir, estudiar sus ideas y bien como, dijera Fidel, el continuador de su obra, pues Martí es semilla fértil para abonar la libertad de Cuba.
Obras:
Bosquejo hjistórico de las Letras cubanas de Lezama Lima
Discurso de Fidel












