Por: Liz Martínez Vivero
En Cuba, casi inmediatamente después del día de las madres celebramos el Día de la Familia.
De hecho, la celebración devino arrancada para la Jornada por el Día Internacional de la Familia aunque se extenderá hasta el de los padres, que en este 2017 acontecerá el 18 de junio.
Este empeño propone reconocer la labor de las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, así como a los cientos de personas que brindas servicios en estas instituciones de manera voluntaria.
Se realizarán actividades por todo el país: encuentros con fundadoras de la Federación de Mujeres Cubanas y actos de ingreso a la organización; debates; paneles sobre el papel protagónico de la mujer en la Historia de Cuba, entre otras actividades.
Algunos dicen que a la familia no se escoge: es la que toca. Les asiste razón. Al final de la vida dicen quienes lo saben que el ser humano resulta lo que hicieron de él: bueno o malo, mejor o peor.
Y pesa sobre los hombros de los adultos la construcción del hombre o la mujer del mañana. Mejor poner empeño, sembrar valores es más complicado cuando no se tienen porque, decía mi abuela, uno no puede lo que no tiene.
Aquí, nadie lo negará, en este verde caimán las familias tienen un aderezo especial. Chovinismo aparte, lo mismo nos reunimos alrededor del televisor para disfrutar el deporte o la novela que en una mesa de dominó.
Buscando más allá en terminologías y conceptos menos rebuscados, el Diccionario de la Lengua Española la define como un grupo de personas emparentadas que por lo general viven juntas, aunque existan otros modos, como la adopción.
Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural, universal y fundamental de la sociedad, tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
También es, como dijera Martí, la primera escuela del hombre.












