Con las bici nunca se está lejos. (Foto: Diana Guirola de la Fuente)
Por: Liz Martínez Vivero
Hace algún tiempo esta emisora promocionaba que era esta la ciudad de las bicicletas, acto seguido remarcaba que algunas no poseían freno y llamaba así a la reflexión y precaución en la vía pública.
Aunque es en la entrada de su prima hermana Cárdenas donde se encuentra el monumento a una bicicleta, Sagua la Grande también pudiera ser la portadora de tan sui generis agasajo al medio de transporte más empleado aquí.
Algunos datos referenciales apuntan a las décadas finales del siglo XIX como la fecha donde apareció en la Villa del Undoso una bicicleta. Su dueño, el aventurero Don Juan Mina Munárriz, es históricamente recordado por traer cuanto invento encontrara en sus andanzas y exhibirlo para impresión de sus coterráneos.
Con su descubrimiento de la bicicleta en Italia pensó que esta sería una forma muy novedosa de cortejar a las muchachas que hasta el momento solo conocían al caballo como vehículo individual de cortejo. En Sagua, Juan Mina conquistó a su novia en su legendaria bicicleta. Parece que le salió bien el truco porque luego se convirtió en su esposa.
Más adelante, con motivo celebrar fiestas a la Patrona de Sagua, del seis al ocho de diciembre de 1891 se efectuaron carreras de bicicletas de tres ruedas o velocípedos por las calles sagüeras. Es de mencionar también el desfile de bicicletas acaecido el 25 de Diciembre de 1912.
A finales de 1957 se establece en Sagua la “Primera Aseguradora de Bicicletas” de Cuba (Sport Ciclístico de Sagua S.A.) en Calixto García # 115 por parte del inolvidable y popular Alberto Rodríguez “Albertón”. El seguro cubría ponches y reparaciones. No se conoce otro pueblo de Cuba con una Compañía de seguros exclusivamente para bicicletas lo cual demuestra que Sagua fue y es “el pueblo de las bicicletas”.

Lógicamente, pronto pasó a ser también un implemento deportivo. El Primer Clásico de Ciclismo de Sagua la Grande fue organizado por la Academia Deportiva Municipal. En esta se destacó el ídolo sagüero Esteban García (Abre-Campo).
La abundancia de bicicletas era casi de 3 por familia (o dos por casa), en 1957, que en las familias más pudientes se elevaba a una por persona, lo cual exigía la existencia de muchos talleres o “trenes” como popularmente se le conocía.
En la actualidad, sigue siendo en esta ciudad de medianas distancias el vehículo más empleado por los pobladores. Conozco a más de uno que sin ella no camina ni media cuadra aunque ande en un “chivo viejo” o haya pasado incluso por tres generaciones.



