Por: Liz Martínez Vivero
Algunas personas, erróneamente consideran que el problema de las drogas no les atañe. Antes bien, pasan a considerarlo un tópico recurrente en otras latitudes. Tanta novelita colombiana ha terminado por cogerse el contexto del narcotráfico y muy pocas veces circunscribimos los casos a la realidad nuestra, la de todos los días.
Es cierto que en nuestro país no existen esas bandas organizadas que controlan el consumo de estupefacientes y quizás la respuesta de que aquí no sea un asunto tan común pueda encontrarse en la batalla diaria, desde los medios de comunicación y desde todas las tribunas contra la drogadicción.
Hace menos de un mes, el sitio web Cubadebate explicitaba a los ciberlectores que la tolerancia de Cuba respecto al tráfico de drogas es cero, y la prueba más fehaciente es la ejecución de leyes relacionadas con ese tipo de delito.
Mónica Corral, fiscal de la Dirección de Procesos Penales de la Fiscalía General de la República (FGR), explicaba que la Isla sigue siendo un país de tránsito y no receptor de estupefacientes.
Según la fiscal, esto ocurre por la posición geográfica, que ocasiona que quienes traen las drogas pasen por aquí antes de seguir a otros países que son destino final y de hecho mayores consumidores.
Los delitos relacionados con las drogas tienen varios marcos sancionadores, en dependencia de la peligrosidad social, explicó Corral, quien aclaró que el consumo no se sanciona, pues se trata de una persona enferma. Si alguien es detectado con droga ya se considera tenencia y es un delito, sentenció la jurista.
“La tenencia se sanciona con privación de libertad de uno a tres años, cuando se trata de cocaína; y de seis meses a dos años, cuando se trata de mariguana”, dijo la funcionaria. Aunque todas las drogas son perjudiciales, la mariguana es menos dura que la cocaína; por eso sus sanciones son inferiores, apuntaba Martín.
“Existe un grupo de medicamentos con efectos similares a la droga, que las personas combinan con alcohol. También se sanciona su tenencia, si no poseen prescripción médica”, señaló la fiscal de la FGR. Si las cantidades son elevadas, hacen pensar que el propósito es comercializarla, y entonces es un delito de tráfico de drogas, precisaba más adelante.
Es un alivio vivir en un contexto donde se respire ese aire de compromiso con las buenas causas. Al menos, en esta parte del mundo, es una responsabilidad compartida la lucha contra las drogas.












