Por: Bárbara Fortes Moya



Creado con sus manos, el patio del saguero Juan Miguel Larrea es sui géneris. No es una parcela de tierra, sino que aprovecha la azotea de su vivienda. El espacio tiene una extensión de 9 metros de largo por 4 y medio de ancho, y  a pesar de ser pequeño, trasciende por su amplia gama de variedades florísticas.

           Azotea convertida en jardín

 

La historia comenzó hace más de dos décadas, cuando este economista de profesión, jubilado ya, sembró algunas plantas ornamentales como distracción, sin darse cuenta, poco a poco fue adentrándose en el maravilloso mundo de cultivarlas y hoy exhibe con orgullo sano, la condición de Excelencia Nacional, otorgada recientemente  por el grupo nacional  de la Agricultura Urbana.  

Un hombre de exquisita sensibilidad, amante de la naturaleza, que expresa que dedicar gran parte de su tiempo a cuidar de las plantas lo hace sentir muy feliz y  mejor ser humano. Nada mejor que recrearse mirando una planta bonita y así alimentar el espíritu.

 


            Geranio Rosado


De pequeño vivía en el campo, disfrutaba de sembrar plantas en el patio de la casa, cuidaba gran número de árboles. Quizás  motivado por esos recuerdos de infancia, sienta que su vida está muy vinculada a las mismas.

De las flores le fascinan las orquídeas, de las que tiene una colección de  80 variedades con diferentes formas y color. Entre ellas la más conocida es la Cattleya Luddemaniana, en la que resalta el color morado intenso y es una belleza florística.

 


            Dendrobium-Pet. Oscuro (Labelo muy morado)


Muchas horas de dedicación  por su complejidad  reviste el cultivo de la orquídea a partir de las diferentes características de las mismas, que dependen de la humedad y la temperatura, entre otros factores.

Las atenciones culturales son disímiles y en la ejecución de las mismas colaboran con Juan Miguel el arte de cultivar esta bella flor, la esposa y su hija Sizi, quienes además, apoyan en la búsqueda de nuevas variedades.

En este jardín  artificial pueden apreciarse  helechos, rosas búlgaras de color anaranjado, begonias y crotos. Toda  una amplia gama  de plantas que colorean el mismo, así como bellos bonsáis. El saguero Larrea es además, un reconocido cultivador de este arte  iniciado hace  más de  dos mil años en China.

            Espatoglotis rosada clara

 

El bonsái implica mucha dedicación, no obstante  lo hace sentir regocijado el ver la planta desarrollarse y adoptar la forma que él desea. Ello reviste  una atención sistemática, reafirma, para que puedan sobrevivir mediante  una serie de técnicas como la poda en su momento, el corte de raíces que es  crucial, y en el que no pueden cometerse errores, porque puede perderse  el trabajo de años. El Bonsái es una de sus creaciones favoritas.

La sonrisa muestra su satisfacción cuando se refiere al momento especial  en que floreció el Framboyán. Dice que dos de sus bonsáis son los más representativos y emblemáticos, un tamarindo y el júcaro, que tiene ya más de 25. Manifiesta que este último, es un árbol que puede alcanzar hasta 20 metros de altura y poseer un tronco de grandes dimensiones. Parece increíble  cómo con las técnicas aplicadas mantenga 50 centímetros de alto. Larrea lo considera el más emblemático de la colección, integrada además por: un roble blanco,una caoba, un tamarindo, una uva caleta, un framboyán y un jagüey, entre otras disímiles especies.

 

           

             Roble blanco (bonsái)

 

Los vecinos expresan impresionados su alegría porque cada día aumenta la población de plantas. En ocasiones  le traen algunas para que las siembre y así sentir la satisfacción de verlas crecer hermosas, con el cuidado que les brinda este enamorado de la flora.

Irradia su  máximo esplendor, el patio de Juan Miguel Larrea  en la estación de primavera, cuando se contempla  el verdor que  se entremezcla con la diversidad de colores de  las plantas que hacen más hermoso este lugar donde se respira aire puro y  una buena dosis de paz. Razones suficientes para que ostente la condición de Excelencia Nacional.