En Sagua no hubo un gran accionar bélico
Como el resto de Las Villas, Sagua la Grande se unió a las luchas independentistas en febrero de 1869.
En el primer tiroteo próximo a la localidad con fuerzas cubanas, los españoles al mando de Trillo Figueroa hicieron prisionero a Juan Daniel Araoz que se convirtió en el primer mártir de la independencia en Sagua, fusilado el 28 de febrero.
Por decreto del gobierno de la República en armas (marzo de 1870) los límites del distrito militar de Sagua la Grande eran los siguientes:
Como jefe del Distrito militar de Sagua la Grande y Santa Clara fue designado el mayor General Carlos Roloff.
Antonio Miguel Alcover, cuenta varias acciones con participación de fuerzas de Sagua unidas a otras, entre las que se destacaron asaltos a ingenios y a fuertes españoles, quema de cañaverales y alguno que otro encuentro con fuerzas enemigas a campo abierto.
Y es que las operaciones militares en la región se caracterizaron precisamente por ese tipo de enfrentamiento. Causaban prejuicio económico, pero sin que la guerra llegara a generalizarse.
Se destaca algún que otro encuentro, sin demasiada importancia, con las fuerzas enemigas.
Además dentro de la composición de la población blanca de la jurisdicción, los españoles representaban un baluarte importante, pues de los 14 000 peninsulares de Las Villas, 6 000 se localizaban en Cienfuegos y Sagua particularmente en esta última, asimismo, de los 5833 blancos asentados en esta cabecera existían más de 1 000 comerciantes que rápidamente organizaron cuerpos de voluntarios para proteger sus riquezas; por ejemplo en mayo de 1871 se desarrollaron en Sagua grandes fiestas denominadas “Jura de la bandera y estandarte de los voluntarios”.
Apoyadas por los guerrilleros al servicio de España, estas fuerzas hicieron mucho daño al desarrollo y consolidación de la Revolución en este territorio, unido a ello las autoridades coloniales desde el inicio tomaron todas las medidas para impedir la extensión revolucionaria en la región estrechando la vigilancia sobre los elementos sospechosos de estar vinculados a los conspiradores.
Tanto así que el 24 de abril de 1869 Trillo Figueroa, Teniente Gobernador de Sagua, firmó el decreto de confiscación de todos los bienes a implicados y sospechosos en el alzamiento. Por si fuera poco las autoridades metropolitanas contaron con el apoyo generalizado de los dueños de ingenios que construyeron fuertes y organizaron partidas armadas para defender sus propiedades.
Las razones antes expuestas determinaron que no llegara a generalizarse la Revolución del 68 en el Distrito de Sagua la Grande y que a mediados de 1872 el comandante de las cinco Villas, brigadier español Portillo informara a sus superiores en La Habana sobre la pacificación de su territorio.
A partir de 1875 con la llegada al suelo villaclareño del Generalísimo Máximo Gómez al frente se reanimaron de las operaciones militares en la región. Gómez designó a Carlos Roloff con 80 hombres para la con el objetivo de reiniciar las acciones bélicas.
El crecimiento de las operaciones militares hizo que muchos hacendados trataran de entrar en acuerdo con los insurrectos pagándoles altas sumas de dinero para que les respetaran sus propiedades.
Cuando Roloff decidió tomar Sagua la Grande concentró en los alrededores una gran cantidad de fuerzas; y a la vista de los pobladores suspendió el combate por supuestos refuerzos que habían llegado a la ciudad. El error táctico de Roloff influyó en el resquebrajamiento de la moral combativa de las fuerzas bajo su mando en Las Villas occidentales.
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