Cabina de CMES Radio Sagua
Por: Liz Martínez Vivero
Fue en 2013 cuando la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó formalmente la proclamación de la UNESCO del 13 de febrero como el “Día Mundial de la Radio”, en conmemoración de la creación de la radio de las Naciones Unidas en 1946.
Cada año los objetivos de la jornada buscan “concientizar al público y a los medios de comunicación acerca de la importancia de la radio, alentar a los encargados de tomar decisiones a crear y ofrecer acceso a la información a través de la radio, así como mejorar las redes y la cooperación internacional entre los organismos de radiodifusión”.
Pero no puede perderse de vista que lo más importante de la radiodifusión como fenómeno en sí mismo: su capacidad de llegar hasta los lugares más apartados con un mensaje cercano a los analfabetos, discapacitados, a las mujeres, los jóvenes y en fin… a todos.
La radio es también una colaboradora eficaz en la masificación de la cultura, y nadie ignora ya su papel importantísimo como informadora número uno en situaciones de emergencia dentro de las cuales sobresalen los huracanes.
El siglo XXI ha propiciado una revolución en las nuevas tecnologías y los servicios radiofónicos no han estado ajenos. En teléfonos celulares, tabletas, computadoras… la radio llega para quedarse tan íntima y personal que entra hasta nuestras habitaciones e incluso hay quien la escucha desde el baño.
No obstante todo el adelanto cerca de mil millones de personas no tiene todavía acceso a la radio. Son los que viven en extrema pobreza o en un analfabetismo tal que no son conscientes de su existencia.
Multiplicar el mensaje de la radio, hacerlo cotidiano, un estilo de vida es la premisa de quienes laboramos aquí. Aunque los rostros solo se escuchen, cada día este sonido para ver se siembra en el éter con el objetivo cumplido de llenar la vida (de muchas maneras) de todo el que la escucha.
Escuche el reportaje de la periodista Liuva Sarduy, a propósito del tema.












