Por: Liz Martínez Vivero
Mark Twain dijo: “Los dos días más importantes de tu vida son el día en que naces y el día en que descubres por qué.” Probablemente, y como es lógico, Alfredo no recuerde el día en que nació, al menos no las particularidades de aquella jornada de 1985.
Raudo, aunque reflexivo en todo, explica sin titubear que fue en el preuniversitario donde supo del periodismo y empezó a sentirlo como algo suyo, como algo que quería hacer.
De las presentaciones se encargó un amigo, luego colega, que en 12 grado ya tenía clara su vocación y se encargó entonces de despejar el camino para él. Le explicó que era la forma más clara y tangible de contar las historias de la gente, de hacerlas cercanas a los otros, y aquello fascinó a un Alfredo de entonces 15 años.
Bien pronto se sumó al pelotón de periodistas de la radio, los reporteros de 24 horas que no descansan hasta la primicia del día siguiente y pensando en lo que harán la próxima jornada vuelven a lidiar con el desvelo o lo que es lo mismo con el pálpito de la pasión insaciable que magistralmente describiera García Márquez. Quien de seguro no hablaba puntualmente de periodistas radiofónicos, pero hablaba, eso sí, de periodistas apasionados.
(…)
Es también camagüeyano, por transitividad patriota, centerfield, joven, locutor, director, padre, esposo, amigo. Al frente de la delegación de la UPEC en Radio Sagua, acaba de ser elegido delegado al próximo congreso del gremio periodístico. Con sano orgullo nos representará ¡seguro! y allí será portavoz de las inquietudes de los del centro, porque Alfredo García Pimentel hace rato dejó de ser simplemente el “de los deportes”. Es un joven parecido a su tiempo y eso aunque las horas no le alcancen para hacer todo lo que quisiera.
Escuche las impresiones del joven periodista al resultar electo.
