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Por: Diana Guirola de la Fuente
La luna aun se adueñaba del cielo y en Isabela de Sagua, muchos pobladores hacían fila en espera de que abriera el colegio electoral No. 1, de la circunscripción 44.
A las 7 am, con las notas del himno nacional se descorrió el portón de la escuela primaria convertida hoy en uno de los centros de votaciones de la demarcación pesquera.
A quién le correspondía ser el primero, no importó, pues unidos, como asimismo dijeron sería su voto, acudieron a las urnas aquellos hombres y mujeres curtidos por el sol, pero confiados y seguros de la justeza del proceso eleccionario cubano.
“Yo voto por Fidel y por Raúl que es hacerlo por la continuidad de la Revolución”- comentó Esperanza, mientras su esposo Abelardo afirmó que en ningún otro país del mundo se ven pioneros custodiando las urnas, “mi nieto es uno de ellos”- confesó con orgullo.
José Antonio, Manuel y Carmen, coincidieron en que la diferencia antes del triunfo revolucionario de 1959 y hoy es abismal, antaño se escuchaban promesas que nadie cumplía, era una demagogia total; ahora es muy distinto, el pueblo elige y decide quién los va a representar. Las elecciones en el pasado parecían un concurso de popularidad; hoy en todo caso, un concurso de méritos y de capacidades.
De transparente, honesto y con el protagonismo popular, calificaron los isabelinos, los comicios que hoy tienen lugar en toda Cuba para elegir los diputados a la Asamblea nacional del Poder Popular y los delegados a las Asambleas provinciales.
Votar por Cuba, es nuestra mejor razón-dijo alzando su voz el jovencito Yan Carlos. Claro, razones tienes sobradas, sobre todo en este punto del archipiélago cubano donde hace pocos meses un fenómeno meteorológico devastó el poblado, y hoy gracias al esfuerzo del pueblo y el apoyo de la Revolución, se erige como lo hubiera querido Fidel más bello y más soberano.
