Por: Liz Martínez Vivero
El hecho de tener un hijo es una bendición, al menos debiera serlo en todos los casos. Muchos son los factores entre los que figuran la edad, el amor, la estabilidad en la pareja, el llevado y traído problema de la vivienda, todos de manera particular influyen a la hora de procrear.
Datos ofrecidos por el último Censo de Población y aportados por los especialistas sugieren que son esas las mismas razones responsables del decrecimiento poblacional. De hecho, para 2025, será menor de doce millones.
Muchas interrogantes pueden surgir y la conmemoración de la jornada de la familia (extendida hasta el Día de los padres) deviene marco propicio para encontrar respuestas.
¿Cuál es la edad indicada en lo que respecta a la concepción? En 2015 la revista Somos Jóvenes publicaba que entre los 26 y 35 años, aunque estadísticamente el rango de 20 a 24 resulta el de mayor índice de natalidad.
No obstante esto es lo que dice el papel, para Yalenis, de 18, la dulce espera está a punto de concluir.
Lo importante es estar preparado desde el punto de vista psicológico. Puedes tener 30 y ser inmaduro, con un hijo las responsabilidades ya están por encima de lo que has vivido, de lo que eres. Espero estar a la altura de la tarea.
Y sonríe, mientras voltea para ver a su esposo, de 32 años, que si ha vivido la experiencia pero aguarda con la misma expectativa la llegada del mes de agosto.
Es mi segundo varón pero tengo el mismo nerviosismo que con el primero. Resulta una sensación agradable, no es nerviosismo en el sentido estricto de la palabra. Más adelante intentaremos buscar la hembrita.
Sin importar la edad, lo fundamental es la aptitud desde el punto de vista psíquico porque lo económico va abriéndose paso, a base del esfuerzo de los progenitores o de los allegados no faltará nada al recién nacido.
Al menos, el amor, lo indispensable debe y tiene que estar garantizado.
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