Los jóvenes cubanos tienen el llamado a preservar su ejemplo
Por: Liz Martínez Vivero
Este día se recuerda especialmente a Vilma Espín Guillois, sobre todo por abrir las puertas del conocimiento acerca de lo que las féminas eran capaces de hacer por sí mismas. Probablemente venga a colación su extraordinario don de gente y su facilidad para transmitir confianza hasta en las cosas desconocidas.
A once años de su desaparición física, su legado se mantiene incólume entre todas las mujeres cubanas: la deportista, la científica, la maestra, la jubilada.
Porque supo, con el acierto de los grandes, ser mujer, madre, esposa, abuela, combatiente… sería imperdonable no mencionarla hoy.
También debido a que las jóvenes no pueden obviar la historia tristísima de la mujer cubana, hasta 1958 historia de incomprensiones y desigualdad. Nuestro mejor homenaje, a nivel del alma, debemos tributarlo ella porque los enormes privilegios de los que hoy gozamos, a ella se los debemos.
Vilma, que llegó a ser segunda jefa de acción y sabotaje en la heroica Santiago, que codo a codo luchó con Frank por recaudar fondos y combatientes nos enseñó que teníamos posibilidades, que podíamos ser amas de casa o trabajadoras sin dejar de ser madres y sin perder nunca la ternura.
La nueva generación tiene el llamado de transmitir a quienes nos siguen en el tiempo que deben continuar en primera línea. Las metas deben ser realizables para lograr cada día superarnos y haciéndonos siempre personas de bien.
