Por: Alfredo García Pimentel

Fotos: Diana Guirola de la Fuente


Dice Georgina Hernández que cuando llegó, hasta las paredes de su casa eran diferentes. Miguel Ángel Reinaldo, mirando al mar que abrazó a su pueblo, afirma que fue difícil ver tanta destrucción y mantener la férrea postura del pescador.

 

Así quedó el malecón isabelino tras el azote del huracán Irma

 

Viviendas derribadas por la fuerza de los vientos, en la calle Bartolomé Masó, de Isabela de Sagua

 

En Isabela de Sagua todavía perduran los recuerdos del ciclón Irma y sus huellas. Difícil borrar de golpe sentimientos de tanta fuerza como los que el poblado y su gente vivieron hace un año. Entonces, se mezclaron las aguas del río y del mar... como lo hicieron la desesperación, la tristeza, la rabia y la incertidumbre, con la intransigencia, la solidaridad, el optimismo y la confianza en que, como cada día lo hace, el Sol saldría, otra vez, en Isabela.

Georgina lo perdió todo, menos la fe. Así lo asegura en el portal de su casa, ya rescatada de la ruina que dejó Irma a su paso por el malecón isabelino. Allí, el mar y las piedras que trajo hicieron añicos las fuertes planchas Sandino de las viviendas del barrio de la playa. Todo terminó en el río: cama, colchones, utensilios de cocina, ropa, muebles... todo.

 

Restos del barco Práctico, una reliquia isabelina, a más de 100 metros de su posición original

 

Restos de viviendas y pertenencias de los isabelinos, en la desembocadura del río Sagua la Grande


Miguel Ángel recuerda casas arrasadas, fango de la bahía en las calles, mucha destrucción. "Esto estaba feo, triste... ni el trabajo nos quitaba la tristeza en los primeros días".

Su vecina Irma Morales quería quitarse el nombre por esos días, para no tener el recuerdo de la "maldita tocaya" rondando su vida. En aquel septiembre lloró, pensó "en 20 cosas"... hasta que manos villaclareñas pusieron techo y paredes a la casita "que Irma quiso llevarse... pero no pudo".

 

Vista del parque de Isabela de Sagua. En el piso, la campaña de la Iglesia Católica, que el azote de Irma destruyó por completo

 

Así dejó Irma otro símbolo de Isabela de Sagua: el Tiburón, ubicado en el restaurante homónimo


Como un enfermo, poco a poco, se recupera de sus heridas, la llamada Venecia de Cuba convaleció, con paciencia, hasta sentirse nueva... recuperada. Aquí no faltó el trabajo, ni la mano solidaria, ni esas amistades que nacen y se afianzan en los más duros momentos.

A Irma, la isabelina, la casa se le hizo almacén de pinturas y hasta sitio de reunión de los constructores que reparaban el barrio. "Todavía vienen a verme, cuando pueden, porque quedamos como una familia. Yo les debo mucho y los quiero de verdad."

El trabajo fue fuerte, según Miguel Ángel Reinaldo. "Vinieron brigadas de Santa Clara, Camajuaní, Quemado de Güines, Cifuentes, Cienfuegos... hasta de Guantánamo. Entre ellos, los sagüeros y los isabelinos recogimos toda la basura que Irma dejó y después, levantamos lo que hay hoy. Trabajaron como locos."

Georgina nunca se sintió sola. Muchos le ayudaron a recuperar sus pertenencias: alguien le regaló un sillón, otro algunos vasos, un tercero compartió con ella los adornos de su casa... y así, hoy su hogar tiene la huella de todos. Incluso, de esa brigada santaclareña de constructores, que en poco menos de un mes, reparó la vivienda. "Aquí todo el mundo se portó muy bien."

 

Trabajos de recuperación en la calle Bartolomé Masó, de Isabela de Sagua

 

Los jóvenes de Sagua la Grande apoyaron la recuperación de Isabela

 

Trabajadores de ETECSA limpian escombros en la zona del malecón isabelino

 

Los trabajadores por cuenta propia también lo perdieron casi todo. En el conocido restaurante El Marino comenzaron así las labores de recuperación

 

Trabajos de recogida de desechos en la zona de la Punta, en Isabela de Sagua



Un año ya pasó... y lejos de apagarle velitas a Irma y a sus vientos, el poblado isabelino celebra su espíritu indomable. Con la ayuda de muchos y el trabajo propio, el pueblo es otro.

"Completamente distinto"-dice Georgina Hernández. "Todo estaba destruido... y ahora muchas casas se han hecho. Faltan otras, pero ya tenemos Isabela otra vez." Miguel Ángel piensa igual. "Todo cambió: el parque, el Caney, el Tiburón, las calles, el cine, muchas casas que eran de madera se hicieron de mampostería. Se ha adelantado bastante."

Iliana Hernández, otra vecina, no titubea cuando afirma que "hasta los isabelinos cambiaron". "Todo el mundo tiene tremendo ánimo de salir adelante, mucho optimismo."

 

La Punta isabelina, ya restaurada

 

El malecón de Isabela luce una nueva imagen

 

En el restaurante El Marino las labores de recuperación han avanzado mucho

 

La nueva Marina Marlin de Isabela de Sagua

 

El restaurante El Caney completamente recuperado

 

En el barrio de la playa todos ya regresaron a sus viviendas



En Isabela de Sagua, el ciclón Irma es eso: un recuerdo. Un año después del azote, un nuevo parque, un nuevo cine, nuevos restaurantes y viviendas denuncian que, aunque queda mucho por hacer, Isabela se recuperó.

Escuche aquí el reportaje "Isabela se recuperó"