Por Bárbara Fortes Moya

Fotos tomadas de internet


Sagua la Grande, vio nacer el 25 de octubre de 1930, al Alfredo Sosabravo, uno de los más fabulosos artistas plásticos cubanos, todavía en pleno siglo XXI.

Sosabravo descubrió, a la edad de 10 años, su interés por la pintura, cuando los fines de semana leía con toda avidez las tiras cómicas que aparecían ilustradas en los periódicos de la época. Este fue su primer contacto con el universo de la plástica. Su niñez azarosa le obligó a ejercer desde temprano disímiles ocupaciones para sustentar a la familia, pero los caminos del arte le encontrarían años más tarde.

Acerca de la necesidad de ser un creador, Sosabravo confiesa que tuvo varios intentos fallidos. Incursionó en la literatura como escritor de cuentos, publicados en algunas ocasiones, y probó suerte en el Conservatorio de Música Amadeo Roldán, hasta que conoció la obra de otro sagüero, su compatriota Wifredo Lam, en los años 50. Al apreciar una exposición  de Lam el Museo Nacional, ya Sosabravo no pudo dejar de pintar.

 



La obra pictórica de Sosabravo está caracterizada por el color, con trazos geométricos y limpios, como una expresión de la alegría y optimismo que desea transmitir, que reitera una y otra vez. Se considera un autodidacta con una gran cultura del trabajo. Las fuentes de inspiración de este magistral pintor están en la flora y en el reino animal.

En la sala de arte del Museo Histórico Municipal de la Villa del Undoso, los visitantes disfrutan de varias litografías donadas por él, a su patria chica. Las obras se nombran Reina del Mar, Árbol de Juguete y Figuras Ocultas, como agradecimiento a la tierra donde nació.

 

 

Para el hijo ilustre de Sagua la Grande, declarado como tal en el año 1991, el constante afán de perfeccionar su trabajo como pintor, dibujante, grabador y ceramista, lo ha convertido en uno de lo más originales artífices de la plástica en Cuba.

Como homenaje a su obra meritoria, recibió en 1988 la Medalla "Alejo Carpentier", en 1994 la Orden "Félix Varela" y en 1997, el Premio Nacional de Artes Plásticas, galardón de más alto nivel que se entrega en Cuba a reconocidos creadores del campo de las artes plásticas.

En un gran mural en el hotel Habana Libre, su ingeniosa creatividad está plasmada. Es, al decir de los críticos, un derroche de color y de energía.

 



El Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana muestra obras en cristal de Murano, realizadas en 1998 en Venecia, Italia, otra modalidad en lo que el artista ha dado en llamar, "carrera de vidrio de Murano".

Varias instituciones cubanas atesoran las piezas de este artista, entre estas La Casa de Las Américas y el Museo Nacional de Bellas Artes. En Italia, en la Colección Ediciones Pirella; en Alemania, en el Gabinete de la Estampa, en Dresden.

Sosabravo expresa siempre que disfruta de toda su obra en el momento que la está realizando, y que la pintura es la preferida, pues asevera que "la pintura es el inicio y el final de mi experiencia artística, la experiencia de tantos años de trabajo, hay que disfrutar la obra en vida y espero poder hacerlo muchos años más”.

Con la potente energía creadora que desborda, a pesar de sus 88 años, seguirá deleitándonos este sagüero, que es indudablemente, uno de los más reconocidos artistas de la plástica en Cuba y en el mundo.