Por: Bárbara Fortes Moya

 

"Una experiencia inolvidable guardo de los habitantes de Jandira, un municipio perteciente al estado de Sao Paulo. Es un pueblecito pintoresco, semi rural, donde predomina más el frío que el calor y a pesar de la barrera idiomática, el portugués, logramos entendernos bien".

Allí prestó sus servicios durante un año y tres meses a más de 4 mil habitantes, la saguera Yaneitsy Rodríguez Espinosa, una joven de 34 años, alta, risueña, muy agradable y conversadora, graduada en 2008 como Médico General Integral. Antes de partir hacia Brasil laboraba en el consultorio médico de la calle Carrillo y Salvador Herrera, en Sagua la Grande.

-- Y dónde atendías a los pacientes ?

En un Sistema Unico de Salud, conocido por las siglas, SUS, es como un consultorio grande, una especie de policlínico que conocemos aquí, con farmacia, sala de vacunación y sicólogos. Los servicios de salud  eran gratis. Conmigo trabajaban cinco médicos más, éramos 34 en total que suplíamos las necesidades de Salud.

--Resutó imprescindible la labor educativa con la comunidad?

Desconocían la importancia de las normas higiénico sanitarias y era imprescindible explicarles bien, pero había retroalimentación, nos preguntaban el por qué de las enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, la hipertensión y otras.

Hay características que diferencian a los médicos cubanos de los brasileños...

Ellos acudían  a verse por un dolor de cabeza y se le explicaba que había que tomarle los siginos vitales, y con el seguimiento comprobamos, por ejemplo, que era hipertenso y como no lo sabían afirmaban que éramos distintos, que conversamos con ellos, investigamos su malestar...

--¿Lograron reducir los indicadores de salud como la mortalidad infantil ?

Para las embarazadas había un día específico, para la atención con seguimiento integral y en ese tiempo no ocurrió ninguna y muerte materna

Impactante las vivencias sociales...

Es muy triste ver tantas enfermedades, nunca imaginé esa situación en Cuba donde toda la población está vacunada. Muchos casos de lepra, sífils, tuberculosis incluso en embarazadas y niños.

--Qué es lo que más recuerda con cariño de esta misión?

 Realmente lo que más recuerdo es cómo decían los pobladores que los médicos cubanos son distintos y expresaban su agradecimiento. Con nuestra partida
se quedaron muy tristes.

La familia está contenta por el regreso de Yaneitsy, su mamá Teresa, es ama de casa, está tranquila porque ya ve segura a su hija y los demás médicos, que no están desprotegidos porque allá no se sabe que va a pasar, cuando asuma el poder oficialmente el nuevo Presidente.
 
La hermana mayor Iris, licenciada en Prótesis Dental, dice sentirse feliz, ahora en la casa compartiendo en familia. Al momento de mi visita no se encontraban el papá, por estar trabajando y el esposo, Javier Amaro, graduado de Cultura Física, entrenador de Béisbol del Inder en Sagua la Grande.



Al despedirse, me toca el hombro y expresó: "Anteriormente cumplí misión en Venezuela por cuatro años, desde 2009 hasta 2013 y estoy  dispuesta a seguir colaborando en otras tierras, donde los médicos cubanos podamos ayudar a curar enfermos, porque la solidaridad es un valor que nos caracteriza".