Por Bárbara Fortes Moya
Hoy mi ciudad está de jolgorio, arriba a sus 206 años. Querida Sagua la Grande, todo un privilegio ser sagüero y sentir el sano orgullo de despertar y verte renovada.
Desde antes de la salida del sol, este 8 de diciembre, ya se respiraba ese aire de festividad.
Eres tú la tierra del más universal de los pintores cubanos, Wifredo Lam, quien por coincidencia naciera este mismo día en 1902, y también de hombres libertarios, como los generales José Luis Robau, Emilio Núñez, y los mártires del 9 de Abril.
Incomparable respirar aire fresco en la mañana junto al río que identifica a esta ciudad, el Undoso, como lo calificara el poeta cubano Plácido. En cualquier lugar que se está, te extrañan los que con gran devoción aman a la urbe que posee tantos encantos.
Y en la flora también somos privilegiados: muy erguida, apreciamos a la Palmita de Jumagua, en la altura de los Mogotes, endémica y única en el mundo.
Tierra de hijos ilustres como Joaquín Albarrán, Jorge Mañach, Mario Rodríguez Alemán, Manuel Gayol Fernández, Concepción Campa, Alfredo Sosabravo y tantos otros grandes de las letras, las artes y las ciencias.
En mi ciudad bicentenaria, el Museo de la Música “Rodrigo Prats” está de fiesta también, porque hace 26 años que abrió sus puertas y atesora el patrimonio musical de un gran número de grandes de Cuba, quienes nacieron en la Villa del Undoso: el cantante Antonio Machín, el flautista Ramón Solís, los maestros de orquesta Jaime Prats y Enrique González Mántici, cuyo nombre ostenta la Casa de Cultura sagüera.
Sagua, pretendemos en los ya 206 cumpleaños, que a pesar de las heridas y arrugas en la inevitable cabalgata diaria de la vida, se renueven las esperanzas y estés siempre para los lugareños y visitantes... hermosa y Grande.
