Por: Bárbara Fortes Moya
Hoy el sol alumbró más que nunca a las escuelas sagueras, para que los alumnos iniciaran una nueva fase de sus vidas, los pequeñines ansiosos por conocer a su maestra de pre escolar y a los amiguitos de aula.
Con alegría y a la vez nostalgia, por los años transcurridos y se recuerdan el tiempo de estudiante y hoy apreciaba a los estudiantes vestidos de completo uniforme de primaria, secundaria básica y Pre Universitario, y de los politécnicos, quienes se dirigían apresurados para estar puntuales en el acto de inicio del curso escolar, no podía ser de otra forma.
En casa la familia preparó uniformes, forró libretas y lo más importante programaron el celular para levantarse temprano, después de dos meses de vacaciones, la mochila preparada para que quepan todos los libros, libretas y lápices que recibirán para exploarar los campos del saber.
La alegría y la responsabilidad durante un período de 10 meses en el que los alumnos,maestros y profesores tiene el papel de educar y enseñar valores, el amor a la familia, a la patria.
Depende de muchas personas, principalmente del maestro, formar a hombres y mujeres de bien, que con la savia del conocimiento serán los futuros médicos, abogados, ingenieros, técnicos que al pasar de los años recordarán sin duda el día en que por primera vez entraron al aula, junto a mamá o papá, y luego, más independientes, con el grupo de amigos al Pre Universitario y la llegada a la Universidad.
Septiembre marca una etapa de estudio y responsabilidad que nunca olvidaremos, aquellos años en que fuimos tan felices, en que la risa brotaba de cualquier broma o maldad a un compañero, pero que primaba también el respeto al maestro o profesor, quien con su dedicación nos ayudaba a conocer las leyes de la Física, la ortografía y la redacción, el teorema de Pitágoras, el buen comportamiento, los sentimientos de solidaridad y amistad y la obra de nuestro Apóstol, siempre presente porque como el dijera "Ser cultos, es el único modo de ser libres".












