Busto que se conserva de Juan de Dios de Oña y Ribalta en los jardines de la Casa de Cultura Local
Por: Maylen Paz Treto
Muchos son los nombres que salen a relucir si se habla de personalidades históricas de Sagua la Grande, pues no cabe duda de que ha dado a luz hijos ilustres.
Los más aludidos son, sin dudas, los intelectuales, músicos, maestros o patriotas, pero igual, o incluso más meritoria, es la obra de quienes se desprendieron de lo suyo por el bienestar de su pueblo.
Uno de los nombres más trascendentes en este sentido es el de Juan de Dios de Oña y Ribalta. A este hombre le vino por sangre la generosidad. Sus padres, Juan de Dios de Oña y Urria y Carmen Ribalta y León, se convirtieron en los máximos inspiradores de su altruismo, puesto que fueron sus ejemplos a seguir destinando recursos a los más necesitados.
Foto de Juan de Dios de Oña y Ribalta tomada de las Memorias del Hospital de Maternidad que llevara su nombre
Estudió sus primeros años de vida en Sagua y luego se trasladó a Guanabacoa , lugar del que regresó luego de la muerte de su padre para ocuparse del patrimonio económico heredado.
Al comenzar las guerras de independencia su madre lo envía a Europa, donde conoció al general Calixto García y colaboró con su regreso a Estados Unidos así como con fondos para el propósito revolucionario del que siempre se declaró a favor.
Al termino de los conflictos bélicos Juan de de Dios de Oña y Ribalta regresó a su tierra natal donde se dedicó a la explotación de tierras, esto le permitió hacer cuantiosa su fortuna.
Puesto que desde joven lo acompañó el desprendimiento de lo material, el capital que recaudaba no era suyo. Algunos de los que lo conocieron decían: “no vio lágrima que no enjugara, ni dolor que no tratara de mitigar”.
Para la pobres y desamparados trabajó sin cesar realizado en su Sagua la Grande múltiples obras benéficas. Entre ellas destaca la adquisición y mejoramiento del acueducto local, la compra y modernización del central Resulta, la construcción de una línea férrea, además de la carretera que unió a Sagua con su central Resulta.
Se hacía predecible su vida cada año. Cuando terminaba la zafra liquidaba cuentas y se iba a Estados Unidos para adquirir la nueva tecnología y, acto seguido, continuaba a Francia, donde se pasaba unos meses en su hogar con su esposa. Al llegar tiempos de zafra volvía a su querida Sagua donde mucho cooperaba con las causas nobles con parte del dinero que le producía el central.
En 1911 construyó y donó el asilo para ancianos desamparados y en 1914 creó la Fundación “Oña- Ribalta” en honor a sus padres y con el propósito de recaudar fondos para financiar obras para la prosperidad de su tierra a largo plazo.
Asilo para ancianos desamparados fundado por Juan de Dios de Oña y Ribalta en 1911
El propio 2 de marzo de 1914, cuando se celebró la primera sesión de constitución de la fundación quedó plasmado en acta: “que los donativos realizados por el señor Juan de de Dios de Oña y Ribalta para distintas obras piadosas despojándose de toda vanidad por haber realizado tales actos a nombre de sus padres y de una manera casi anónima lo elevan sobre el nivel de los actuales conciudadanos y le hacen acreedor del dictado de filántropo que es el elogio mayor que puede hacerse de una persona”
En este sentido donó la vivienda que fue de sus padres, y que compraría su hermana, para crear el Liceo, ya que, además de enriquecer la vida cultural del pueblo, el producto de sus rentas fue administrado por la fundación Oña en beneficio de los pobres.
Antigua casa de la familia Oña-Ribalta, donada por Juan de Dios de Oña y Ribalta como Liceo (Hoy Casa de Cultura Enrique González Mantici)
Poco antes de su muerte (20 de octubre de 1916) confeccionó su testamento donde dejaba fondos suficientes para la contribución al sostenimiento del Asilo de Ancianos, y otra importante suma para una casa- escuela en su querida Villa del Undoso, dado que la cuenta de su Fundación continuó creciendo y haciendo bien.
El 19 de junio de 1927 la sociedad “Liceo” a iniciativa de su presidente Delfín Tomasino rindió homenaje a Juan de Dios de Oña y Ribalta erigiendo en los jardines de la casa social un busto para perpetuar su memoria.
Busto erigido en honor a Juan de Dios de Oña y Ribalta en el antiguo Liceo
Una de las obras que no pudo ver terminadas fue el “Hospital de Maternidad”, que se fundara el 16 de Agosto de 1929 para mujeres pobres, y al que sus compañeros de fundación pusieran el nombre de este hijo excelso de la Villa del Undoso.
Hospital de Maternidad Juan de Dios de Oña y Ribalta
Además, una generosa contribución del pueblo de Sagua la Grande y su jurisdicción, auspiciado por el Club de Leones, construyó un parque con el fin de perpetuar en bronce un busto de esta insigne personalidad.
Parque Juan de Dios de Oña y Ribalta auspiciado por el Club de Leones
Imagen más contemporánea del parque Juan de Dios de Oña y Ribalta auspiciado por el Club de Leones
Mucho hizo este hombre piadoso por Sagua la Grande, es por ello que su nombre debiera acudir sin titubeos a la memoria de la innumerable lista de personalidades de esta tierra, pues un pueblo agradecido no debe olvidar a uno de sus más preclaros hijos.












