Por: Maylen Paz Treto



Marcos Chateloin Santos manifiesta regocijado que es licenciado en Higiene y Epidemiología, cosa que no es difícil asociar, pues es una persona que no se cansa de alertar en cualquier escenario sobre la situación epidemiológica del municipio.

Su labor como profesor metodólogo de la carrera Higiene y Epidemiologia en la Facultad de Ciencias Médicas sagüera avala su sapiencia y cientificidad evidentes.

“Parecen conceptos trillados, pero cualquier desequilibro entre el hombre y el medio ambiente provoca la aparición de enfermedades transmisibles ya sean respiratorias, digestivas o bacterianas.  Enfermedades como el dengue no tienen vacuna, la cura está en nuestras manos, los causantes somos nosotros mismos por permitir la proliferación de vectores.”

La Facultad de Ciencias Médicas sagüera contempla varias especialidades dentro de la rama Higiene y Epidemiología: Licenciatura en Higiene y Epidemiología, Técnico medio en Vigilancia y Lucha Antivectorial y Obrero calificado en Control de Vectores. Cada una de estas, atendiendo al nivel de formación requerido, recibe una preparación completa que, como aclara Marcos, “es más que mosquitos, se estudian todas la enfermedades, agentes transmisores y cómo combatirlos”.

Una vez que los estudiantes se insertan a la campaña los resultados no son los esperados de su ardua preparación.

“El resultado del trabajo de los egresados de las especialidades Técnico medio en Vigilancia y Lucha Antivectorial y Obrero calificado en Control de Vectores no son recíprocos con su formación. Muchas veces sucede que el trabajo diario crea malos hábitos en ellos. Buscan solo mosquitos en el mejor de los casos, se ciñen a un solo vector cuando existen muchos más. Es por eso que la gente también los asocia solo con los mosquitos. Su misión es detectar focos de cualquier tipo de vector porque a cada uno se vinculan enfermedades diferentes”.

Resulta lastimero que la campaña antivectorial, en la que el estado invierte tanto, a veces pierde su impacto por una labor insuficiente del personal que la realiza.

“Los tiempos exigen un buen trabajo y a veces es ineficaz. A esto se suman las malas condiciones de la red de distribución hidráulica del municipio, los microvertederos que creamos nosotros mismos y la falta de higiene.  Esto hace que proliferen vectores y otras transmisibilidades.”

Marcos no ceja en su empeño de que seamos conscientes de la gravedad del asunto y de que se eleve el prestigio de una campaña antivectorial, en cuya formación con calidad se empeñan cada día, como él, los docentes de la Facultad de Ciencias Médicas sagüera.