Después de una semana de manifestaciones y un paro nacional, la indefinición marca la salida a la conmoción social en Ecuador, que enfrenta a los indígenas y varios sectores sociales con el gobierno de Ecuador, por el paquetazo neoliberal anunciado por el presidente Lenín Moreno.
Las expectativas se centran hoy en una posible negociación bajo los auspicios de la Iglesia Católica y Naciones Unidas, una mediación que Moreno aseguró que ya está dando resultados y solucionará muy pronto la crisis.
Sin embargo, líderes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) se han expresado con más cautela frente a los contactos, e incluso algunos como Marlon Vargas son abiertamente reacios a dialogar con un gobierno que ha cedido a las presiones del Fondo Monetario Internacional, para imponer el paquetazo neoliberal.
Incluso, otro líder de la CONAIE, Salvador Quispe, advirtió que la movilización contra las medidas de Moreno se mantiene, lo que llevó a los analistas a preguntarse cuál será el desenlace en las próximas jornadas.
La duda está en si la lucha persistirá dado el posicionamiento de la CONAIE a favor de continuar la batalla -en caso de que Moreno no deroga sus medidas-, o si ya se está alcanzando la calma en el país suramericano, al dar a entender el presidente ecuatoriano su apertura a un diálogo, aunque insistió en que no dará marcha atrás al paquetazo.
A la incertidumbre contribuyó la propia CONAIE, que desmintió la versión de Moreno de que se estuviera dando tal acercamiento y denunció la campaña mediática de desprestigio, así como la circulación de información falsa, malintencionada y descontextualizada.
La CONAIE alertó a los ecuatorianos que no ha negociado ni llegado a ningún acuerdo con lo que calificó como un Gobierno represor y criminal.
Los manifestantes denuncian el apego del gobierno a los intereses del FMI.
Por su parte, el Frente Unitario de Trabajadores de Ecuador negó que hubiera un proceso de diálogo con el ejecutivo de Moreno, y advirtió que las protestas continuarán mientras el mandatario no dé marcha atrás en sus medidas.
Moreno se muestra inflexible, confiando en el respaldo del mando militar, los gremios económicos más poderosos y la derecha política, sobre todo después de la indefinición que dejó el paro nacional de ayer.
La jornada parecía ser la que definiría el conflicto, bien para el lado del gobierno o para el de los indígenas y el resto de los sectores sociales movilizados contra Moreno.
Algunos observadores particularizaron en el hecho de que los grupos indígenas no lograron tomar el palacio presidencial, que Moreno abandonó para refugiarse en la ciudad costera de Guayaquil, principal bastión de la derecha.
De acuerdo con esa visión, la captura de la principal representación del poder en Ecuador habría sido un triunfo simbólico para los manifestantes y les hubiera permitido reclamar con más fuerza a Moreno la derogación del paquetazo neoliberal.
Sin embargo, los expertos destacaron que Moreno tampoco tuvo todas las de ganar ayer, pues el carácter multitudinario de la movilización de los indígenas y otros sectores de la oposición mostró la contundencia del rechazo a sus medidas de austeridad.
De acuerdo al presidente Lenín Moreno su gobierno aboga por el diálogo, aunque insistió en que no dará marcha atrás al paquetazo.
Varios analistas coinciden en que la ausencia de un claro ganador puede extender el conflicto, u obligar a las dos partes a terminar con la actual guerra de desgaste y llevarlas a la mesa de negociación.
En cualquier caso, los politólogos advirtieron que Ecuador es un ejemplo más de la incapacidad que tiene el neoliberalismo para brindar estabilidad política, social y económica, pero también de cómo el Fondo Monetario Internacional contribuye a ese escenario desastroso.
Tomado de Radio Rebelde: http://www.radiorebelde.cu/noticia/ecuador-indefinido-rumbo-pais-20191010/
