Por: Liuva Sarduy González

 

Apenas habían pasado 3 días de la desaparición de Camilo Cienfuegos y, ante la noticia de la aparición de una avioneta en la zona cercana a Isabela de Sagua, el eterno líder de la Revolución cubana quiso comprobar, personalmente, si se trataba del aparato en que viajaban el fiel amigo junto a un hijo de esta tierra.

En realidad se habla poco de esta visita de Fidel a nuestra ciudad. La ocasión que más se recuerda el paso del Comandante de los cubanos a la Villa del Undoso es cuando, en 1968, a 10 años de la histórica huelga del 9 de abril, llegó hasta aquí a inaugurar el Hospital que recuerda con su nombre a los caídos en la gesta revolucionaria.

En 1985 el huracán Kate devastó buena parte del poblado costero de Isabela de Sagua. En medio del horror que dejó ahí el temporal llegó Fidel. Y prometió levantar una nueva Isabela. Años después, entre las inconformidades de unos y los deseos de supervivencia de otros, se erigió, a 5 metros de Sagua la Grande, el nuevo asentamiento.

En total, fueron 4 las veces que Fidel estuvo en la Villa del Undoso. Se cuenta otra más, pero fue al hoy municipio de Encrucijada, que antes pertenecía a la jurisdicción Sagua.

Reconozco que hace pocos días supe de la primera visita del líder a Sagua. Lamento no haber vivido en ninguno de esos momentos (claro, para mí habría otras oportunidades para ver al líder) pero, según cuentan fueron intercambios en los que primó el cariño de este pueblo por el artífice de la Revolución cubana.

Por fortuna, muchos otros hijos del Undoso han confraternizado con Fidel en eventos que van desde lo deportivo hasta lo cultural y lo científico.  Pero ese será tema para otra lectura, porque la de este domingo ya concluye, con el sabor de la añoranza que deja el deseo de abrazar a uno de los más grandes hombres que han pasado por la tierra.