Por: Diana Guirola de la Fuente


El conflicto del hombre frente a sus iguales, la disyuntiva entre el amor maternal y el amor a la patria, distinguen a Abdala, una muestra temprana del patriotismo y la pasión de José Martí por Cuba.

Adentrarse en el poema dramático, publicado en el semanario habanero La Patria Libre, el 23 de enero de 1869, es percibir la clara luz del joven escritor, el verso preciso y comprometido, el poeta que esgrime su espada de vida por la nación que ama.

Su detallada lectura evidencia la intención de Martí al escribirlo: impedido de referirse de manera directa al deseo de ver libre a su amada patria, el texto recrea la decisión de un joven príncipe africano, de un imaginario lugar llamado Nubia, de defender su tierra del agresor extranjero.

Abdala, el príncipe guerrero, está dispuesto a sacrificar su vida en aras de alcanzar la libertad de su tierra, y aun cuando su madre le suplica que no parta a la guerra, con palabras ardientes le responde:

El amor madre, a la patria
no es el amor ridículo a la tierra,
ni la yerba que pisan nuestras plantas:
es el odio invencible a quien la oprime,
es el rencor eterno a quien la ataca…

Al final Abdala muere, por su patria sacrificó la vida, como había anunciado. Sin dudas, el Héroe Nacional resumió en el personaje su amor a la Patria, a la libertad y la decisión de defenderla del colonialista opresor, aunque en ello le fuera la vida.

El concepto Patria fue el sostén de toda la vida de Martí, y alimentó su extraordinaria obra intelectual y revolucionaria, que tuvo como punto de partida el entorno familiar, y se fortaleció frente a los desdenes que le impuso la vida ante su impetuoso sentimiento de amor a la libertad plena.

A 148 años de la publicación del poema Abdala, la pasión de sus versos continúan siendo un mensaje de aliento a las nuevas generaciones, porque, como expresara en ese texto el propio Martí: Quién a su patria defender ansía, ni en sangre ni en obstáculos repara.

Hoy otro legado de amor a Cuba refuerza el del Apóstol, el "¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!” que pronunciado por Fidel en 1960 es y será nuestra convicción de lucha y de triunfo.