Por: Bárbara Fortes Moya


En la zona isabelina hay una gran extensión de bosques de manglar que presenta gran afectación a pesar de su aparente estado saludable, se observan mortalidades puntuales y regeneración en otros sitios, al parecer como procesos ecológicos naturales.

Estas formaciones boscosas constituyen una barrera natural de gran importancia para enfrentar eventos meteorológicos, aseveró la Master en Educación Ambiental Grace Casas Martínez.

Cómo protegerlos, está registrado en los estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgo, en la investigación científica de los  proyectos Tarea Vida y Manglar Vivo en  Cuba.

Los bosques de manglares, sobre todo de la especie conocida como roja, son excelentes protectores del litoral, frente a los huracanes, la elevación del nivel del mar, inundaciones costeras y  la salinidad hacia los acuíferos y áreas de tierra adentro, destinadas a la agricultura.

Asociada al bosque de manglar habitan especies marinas, pues sus raíces sumergidas sirven de sustrato a cangrejos, langostas, peces y el ostión, reconocido en toda Cuba, como el mejor.

De las cuatro especies de manglares existentes, la más común y de uso medicinal es el mangle rojo, su nombre científico: Rizophora mangle.

Antes de los embates del huracán Irma, que dañó fuertemente a la zona costera isabelina, esta formación boscosa, de gran relevancia, tenía mucho verdor, ahora presenta afectaciones, su  altura también ha disminuido, y otros perecieron.

Otro elemento que provoca la disminución de los manglares, es la tala indiscriminada por parte de los pobladores  por desconocimiento de sus beneficios eran considerados inservibles, salvo su madera usada en la confección de carbón.

Los manglares almacenan cinco veces más carbono que los demás bosques por lo que contribuyen a mitigar el calentamiento global.

La regeneración de estos es muy lenta y su reforestación es difícil, hay que hacerla bajo agua y fango y las semillas nuevas germinan poco a poco.

Según datos estadísticos de la FAO, (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) la destrucción de manglares  es muy superior a otros tipos de bosques, en Cuba, un tercio presenta gran deterioro, por lo que es un desafío su conservación. Existe el proyecto internacional Manglar Vivo, para enfrentar los efectos del Cambio Climático y  recuperar ecosistemas.

Salvar los manglares es urgente para la adaptación a los efectos del Cambio Climático. La contribución y  la sensibilidad de todo vale, unámonos por  conservarlos no sólo en la zona costera de Isabela de Sagua, sino en toda Cuba, propensa por su condición insular a grandes afectaciones meteorológicas expresó Casas Martínez.

Además de su belleza natural, también protegen la vida de la comunidad.