Por: Liuva Sarduy González
De esta historia hace ya unos cinco años. Resulta que un día de esos aburridos hasta no más, abro la puerta de la casa en busca de información. Ya usted sabe, de esa que se genera en el barrio. Mi sorpresa aumentó cuando advierto, justo en la puerta de mi casa, uno de esos carros que llaman la atención por inusuales y llamativos en Sagua la Grande.
Era un grupo de estudiosos de la obra de Antonio Machín que situaba el lugar de su nacimiento justo al lado de mi humilde morada. Imagine la emoción en mí. Yo viviría al lado de un cubano- español ilustre, venerado en Sevilla, en Cuba y en todo el mundo. Y hasta hacía cálculos del turismo que atraería a la cuadra semejante descubrimiento cuando, de pronto, pararon las investigaciones.
A estas alturas, después de un quinquenio de espera, ya ni se me ocurre soñar con que otro carro aparezca por la zona. Solo me queda la ilusión de que mis antecesores fueron vecinos y hasta partícipes del natalicio de uno de los más grandes intérpretes que ha dado mi ciudad.
Fíjese si Machín fue grande que, según varios músicos cubanos, cada vez que tienen la oportunidad de visitar la ciudad donde descansan los restos del intérprete de “Angelitos negros” llegan a su sepulcro, precisamente hecho de mármol de ese color, para brindar, cantar boleros y tomar ron por la suerte de nacer en una Isla completamente musical.
Fue tan grande Machín para los sevillanos que una calle de esa ciudad lleva su nombre, que además está inscrito entre lo más selecto de la música hecha en España. Mucho quiso el sagüero a su tierra de adopción pero nunca olvidó al suelo que lo vio nacer.
A inicios de este siglo, un equipo visitó a Sagua la Grande para filmar escenas en el lugar donde vino al mundo Antonio Machín. Así, se rodó en la Iglesia parroquial de la Villa del Undoso y en algunas de las más importantes calles de la Sagua de hace 70 años.
No hay calles aquí con el nombre de quien inmortalizó el éxito del quemadense Osvaldo Farrés pero, a diferencia de otros nacidos en Sagua la Grande, Antonio Machín tiene la suerte de que se le estudie, se le recuerde y se le cante en esta, su hermosa tierra cubana.












