Homenaje a Marino en el cementerio sagüero por centenario de la fundación de la Logia Sagua 12. (Foto: Diana Guirola)
Por: Liuva Sarduy González
Marino Ruíz Rojas pasó a la posteridad por muy buenas razones. La principal de ellas fue la propagación de la Logia Odd fellow Independientes a todo lo largo de nuestro país.
En su ciudad natal, Sagua la Grande, estas instituciones tuvieron una excelente acogida gracias a su esfuerzo de dotar a la Villa del Undoso de estas organizaciones benéficas que se reúnen bajo los preceptos de amistad, amor y verdad.
A Marino lo secundó, con ese espíritu de filántropo que lo caracterizó, el inolvidable Francisco Eduardo Rodríguez, quien para los hijos del Undoso es, sencillamente, el médico de los pobres.
A la Logia Sagua número 12 de la I.O.O.F., le cabe el mérito de incluir la primera Logia Rebbekah para damas, con la presencia de reconocidas féminas del territorio que aun perpetúan el legado de la fundadora, Concepción Triana.
Otro de los legados de Marino Rodríguez es el de haber creado, en esta propia Logia, el primer campamento de Patriarcas de idioma castellano.
Marino fue un impulsor, un transmisor de la doctrina de hermanamiento de las Logias y no dudó en llevar estas instituciones benéficas al oriente del país, donde aun se venera su figura entre sus hermanos.












