Por: Liuva Sarduy González
Temprano dijo adiós a la vida Gustavo Olano Machado. Tal vez por esa rara intuición de quienes dicen adiós temprano, incursionó desde niño en el deporte que fue su pasión: el beisbol.
No por gusto se ganó el sobrenombre de “El Salvaje”. Era un par de años mayor que yo, pero cuando lo conocí justamente andaba por Panamá, en un equipo cubano, allá por el año 1995.
Gracias a ese ajetreo suyo, tuve poco tiempo para reir de sus bromas pero aun soy amiga de su hermano Naky, por eso sé de su pasión por crecer en el deporte que amó gracias al ejemplo de su tío Oscar Machado.
Gustavo llegó de forma curiosa a la selección Villa Clara. Antes de estrenarse en los campeonatos nacionales, representó primero a la provincia en un evento internacional al vestir el traje del conjunto anaranjado en la Copa José Antonio Huelga.
Lo más curioso es que no fue hasta tres años después, que debutó en las series nacionales cubanas, donde permaneció durante diez campañas. Fue receptor, jardinero, camarero, inicialista y su desempeño no fue malo. “El Salvaje” promedió 272, con 83 dobles, 31 triples y 40 batazos de cuatro esquinas. O sea, hizo de todo en un partido de béisbol, como para no tener deudas con la vida y con su pasión. Hay más… como buen hijo de Villa Alegre, robó 41 bases, recibió 205 boletos,
impulsó 265 carreras y anotó 309 veces, dos de las cuales constituyeron record para la pelota villaclareña.
Solo 33 años tenía aquel último día del año 2009. Hasta aquí llegó la noticia con un velo de tristeza y de incredulidad para quienes escuchábamos. Murió en Venezuela, en Caracas, en plena misión internacionalista. Estaba lleno de ilusiones, de sueños. Así se fue “El salvaje”, intempestivamente, dejando tras sí una estela de amigos, conocidos, admiradores de su talento y su buen humor. Incrédulos aun, nos resistimos a creer que se fue tan pronto este sagüero bonachón y dicharachero a quien veo cada vez más vivo en el rostro de su hermano Naky.
Entonces entiendo por qué la gente nunca termina de morirse.
Sepelio de Gustavo Olano. Foto cortesía de sus familiares.












