Por: Liuva Sarduy González
No poco le costó a Sagua la Grande independizarse y caminar por sí sola en busca de una desarrollo superior.
Para lograr ese empeño, el Capitán General de la Isla de Cuba, Leopoldo O’Donnell, dirigió un oficio al cabildo de Santa Clara. Su propósito era informarse sobre la probable creación de una Tenencia de Gobierno en Sagua la Grande. La solicitud de información por parte del gobierno colonial estaba fundada en una petición de los hacendados, propietarios y vecinos de Sagua, empeñados a la fecha en emanciparse de la administración de Villa Clara.
Tras el pedido, el ayuntamiento villaclareño nombró una comisión, de cuyos miembros ninguno vivía en el pueblo, para investigar y rendir opinión sobre el caso. El 13 de mayo de 9844 se acordó responder con una negativa a la pretensión sagüera, y así lo informaron al gobierno de la Isla.
Afortunadamente para los intereses de los sagüeros, el Capitán General hizo justicia. La Tenencia de Gobierno Político y Militar de Sagua la Grande quedó establecida oficialmente el 13 de diciembre de mil 844. Por derecho se constituía Sagua en entidad administrativa independiente en el ámbito de la colonia.
A la nueva tenencia fueron asignados los partidos jurisdiccionales de Álvarez, Rancho Veloz, Quemado de Güines, Amaro, Calabazar y San Lázaro de Granadillo, correspondientes al antiguo cacicazgo de Sabaneque.
Para regir la nueva demarcación fue nombrado por el mismo decreto el Comandante graduado Francisco Fernández Villiers, Capitán del Regimiento de Caballería Lanceros del Rey.
Y ahí empezó el decursar de una ciudad que se enorgullece de caminar, con paso seguro, cargada de tradiciones inigualables, con una historia plagada de hechos simbólicos, arquitectura impecable y sentido de pertenencia que trasciende los más de 200 años de su fundación oficial.












