Por: Liuva Sarduy González
La historia del Cuerpo de Bomberos de Sagua la Grande es muy antigua, e incluso posee episodios que no desdeñaría una buena novela. Desde el siglo XIX, estos héroes anónimos han salvado varias veces a la Villa del Undoso.
La constitución oficial del llamado “Cuerpo de honrados bomberos” data de la década de 1860, cuando se adquirió la primera bomba contra incendios, en una fábrica de los Estados Unidos. El 6 de abril de 1863 se celebró solemnemente la entrega de aquella bomba, que por primera vez sustituiría al antiguo recurso de cargar cubos de agua, de mano en mano. Además, se adquirieron otros útiles para sofocar incendios. Comenzaba así otra etapa en la lucha de los sagüeros contra los siniestros.
A principios del siglo, cuando la naciente villa estuvo a punto de desaparecer por causa del fuego, no hubo más opción que apelar a la buena voluntad de los vecinos y hacer largas filas para llevar el agua, en cualquier recipiente, hasta la zona incendiada. Fue a mediados de la centuria cuando la actividad de los bomberos comenzó a profesionalizarse.
El domingo 6 de julio de 1884 se estrenó una nueva y más potente bomba. La probaron en el antiguo “Placer de las Pailas”, actualmente conocido como Parque de las Madres. Las crónicas describen cómo los animosos bomberos extendieron una enorme manguera desde el río.
La bomba Tivolí, que actualmente conserva el Museo General José Luis Robau como una de sus joyas más preciadas, no llegó hasta principios del siglo XX a la Villa del Undoso, hecho que nos llevará, pronto a otra historia de bomberos en Sagua la Grande.













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