Por Liuva Sarduy González
Poco se menciona hoy al poblado de Viana en nuestro cotidiano quehacer. Sigue ahí, enclavado en una de las vías que une Sagua la Grande con el resto de Villa Clara, aunque desde el surgimiento y mejoría de la carretera central a Santa Clara, dejó de ser el principal camino para la circulación de los sagüeros.
Viana, caserío situado al pie de las lomas de Palmarejo, llegó a considerarse una de las vías de acceso principales de Sagua la Grande. Era el acceso más expedito para llegar a Calabazar, que bien sabemos, era territorio sagüero.
El hoy reconocido poblado donde mejor se da el frijol en esta Villa, fue además la ruta principal del camino Real de Sagua a Remedios.
Refieren textos de la época que Viana dista unas 4 leguas al Suroeste de la cabecera municipal.
En 1858, era la mayor población del Partido del Calabazar, que incluía a los caseríos de Encrucijada, Mata, Viana, Granadillo y el Santo, pues contaba con 15 habitantes. Tenía su iglesia regular bajo la adoración de “San Francisco Javier”.
Según la sabiduría popular, debe su origen a una venta que se levantó en el Camino Real.
Escritos revisados de 1825 refieren que, además de su inagotable fuente de agua, Viana era famosa en España por la calidad de las sogas de majagua, que se exportaban desde allí hacia la metrópoli.
Viana debe al alcalde Casariego, principal benefactor de la ciudad en aquellos años, la construcción de escuelas públicas y de un modesto cementerio.
Aunque ya no forma parte del camino principal de la Villa del Undoso, Viana es un poblado reconocido por su acueducto, sus frijoles y por las tradiciones campesinas que, desde allí, se preservan y defienden la historia de Sagua la Grande.












