Por: Liuva Sarduy González

En una visita a los barrios más “encumbrados” de Sagua la Grande llego, inexorablemente a Coco Solo. Cuentan los historiadores que allí, en esa zona dominada por “El estero”, nació el talento creativo de Wifredo Lam, el más ilustre de los hijos de esta tierra y el más universal de los pintores nacidos en Cuba.

Coco Solo fue siempre lugar de gente pobre. Hoy mejora, gracias a programas destinados a la construcción de viviendas y al esfuerzo de su gente trabajadora. Pero lo que el sagüero promedio desconoce es el origen del pintoresco nombre con que se conoce a uno de los barrios más poblados de Sagua la Grande.

Cuenta la leyenda- y yo con ella, que en los albores de la ciudad, este lugar estaba desierto. Fue entonces el espacio ideal que encontró un hombre, quien tenía como único compañero a su gallo, al que llamaba Coco. 

El hombre, honrado y trabajador como pocos, salía en las mañanas y allí quedaba Coco sin más compañía que su canto.

Quienes pasaban por el lugar comenzaron a utilizar como referencia al gallo y su condición. Dicen que en una de las ausencias del dueño, pasó por allí uno de sus amigos, quien, al ver al emplumado velador de la morada atinó a decir: “¡Pobre Coco Solo!
 
Así fueron conocidos en lo adelante el gallo y la casa. Con los años, el apelativo se utilizó como referencia a la zona.

El inexorable avance de la ciudad obligó a muchas familias a vivir hacia esa región, más apartada del centro de Sagua. Coco ya no estaba solo, pero nadie pudo cambiarle el nombre al lugar y hoy trasciende las fronteras de la ciudad para representar a uno de los Consejos populares más conocidos de la Villa del Undoso. Ese, donde se fortaleció el talento creativo de Wifredo Lam, bajo el arrullo de “El Estero” y al amparo de las cientos de leyendas que allí se generan.