Por: Liuva Sarduy González
Fotos: Diana Guirola de la Fuente
Sagua la Grande se precia de ser la ciudad donde aun se preservan las tradiciones del primer cabildo congo de Cuba.
Kunalungo o Cunalumbo, como ha llegado hasta nuestros días, es centro de atención desde hace algunos años por los estudiosos de la cultura afrocubana en el centro del país.
La realidad es que no han sido pocos los investigadores que han volcado su mirada a este lugar, enclavado en uno de los barrios periféricos de la ciudad. Pueblo Nuevo fue asentamiento de descendientes cubanos de esclavos junto a otros que sobrevivieron cuando se decretó el fin de esta inhumana forma de represión. Provenían, especialmente, de plantaciones cercanas. Casi todos eran descendientes de la etnia bantú, popularizados por los cubanos como congos.
A ellos se sumaron hombres y mujeres, presuntamente de la misma condición, que llegaron a Sagua desde regiones urbanas y rurales como Lajas, Remedios y Cienfuegos.
Es imposible deducir el día en que por primera vez se reunieron estas personas a rendir culto a san Francisco de Asís, en los primeros días del mes de octubre. Algunos estudios señalan que desde finales del siglo XVIII el Cabildo gana fuerza entre los sagüeros.
Sí está documentado que fue en el año 1909 que se registró oficialmente como Sociedad San Francisco de Asís.
Aunque ninguno de los ilustres historiadores de la Villa del Undoso dedicó una mirada a este lugar, Kunalumbo trasciende el tiempo con sus cantos de makuta, sus bailes sensuales y la mirada a una Sagua oculta, que no escapó a encumbrados investigadores, como Don Fernando Ortiz.
A Kunalumbo y su historia volveremos una y otra vez, porque una ciudad no lo es completamente si le falta parte importante de la que hablar.












