Por: Roxana Sánchez Varela


Dicen que hace cientos de años los piratas que llegaban a Sagua la Grande escondían sus tesoros en las cuevas de los mogotes.

Cuentan las leyendas que nuestro río, en aquel entonces mucho más profundo, era uno de los recovecos preferidos por los piratas, los cuales escogían las lomas de los mogotes para ocultar sus riquezas o esconder los cadáveres de sus víctimas.

Durante los siglos XVI y XVII esos hombres de mar asolaron nuestras costas y hay momentos de la historia local que muestran a piratas y corsarios como habitantes exclusivos de las comarcas sagüeras. Hay hasta quienes cuentan que fueron crueles verdugos para los indígenas.

Con la a parición de los primeros colonos en Sagua, las visitas de corsarios y piratas fueron cada vez menores, ante los robos de ganado que hacían estos malhechores, los colones se defendían.

Año tras año se ha difundido la historia de que en las cuevas de los mogotes aún hay tesoros ocultos, los primeros que fueron en su búsqueda solo encontraron restos humanos.

Hasta nuestros días llega la leyenda, pero las personas continúan saliendo de las cuevas con las manos vacías, dicen que el tesoro, aún, permanece intacto.