Por: Bárbara Fortes

 

Sensibilidad y consagración del personal  de salud pude apreciar en un caso de extrema gravedad en el servicio de urgencias y emergencias del Policlínico Mario Antonio Pérez, de Sagua la Grande.
 
Médicos  y  enfermeros se erguían en la Sala de Apoyo vital y Trombolisis  para tratar de salvar una vida. Era el mayor desafío  de quienes muestran el humanismo que los caracteriza, no solo aquí en su tierra, sino en cualquier país.

Merece resaltar  la organización y disciplina de estos hombres y mujeres de batas blancas con la formación académica necesaria para estos menesteres. No obstante las dificultades con recursos  imprescindibles se presta asistencia  las 24 horas del día, a los pacientes que acuden a esta institución.

El colectivo  labora en turnos de 12 horas, en los diferentes departamentos, son atendididos cerca de 60 pacientes diariamente En la terapia hay dos camas, a veces los pacientes llegan y luego deben ser remitidos. Bajo la premisa de ofrecer un mejor servicio, a pesar de la falta de recursos imprescindibles, se crecen humanamente para demostrar los verdaderos valores del hombre.

Para muchos hijos de este archipiélago  resulta común acceder a los servicios de salud  gratuitos. En ocasiones, por común que resulta,  no se  percatan de cuán  grande es  recibirlos sin tener que pagarlos.

Lo primero en la vida es la salud. En este mundo donde la medicina es un negocio más, una persona  en  cualquier país capitalista, no puede ser atendido en un Cuerpo de Emergencias  si no tiene la familia, el dinero para pagar los posibles cuidados.

En Cuba se trata, de perfeccionar los indicadores de calidad en el sistema de salud, como un derecho no un privilegio. El amor por la profesión caracterizan a los enfermeros y médicos.


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