Por: Bárbara Fortes Moya
La dicha y la esperanza son los colores de la vida con los que amanecerán este primero de junio los niños y adolescentes para disfrutar de un feliz Día Internacional de la Infancia, en Sagua la Grande.
“Por el solo hecho de nacer, el niño tiene derecho a ser feliz”. Ese fue el legado que inspiró a la Conferencia Internacional de Defensa de la Niñez celebrada en 1952 en Viena, Austria, para instituir el primero de junio como Día Internacional de la Infancia.
Pero no fue hasta 1963 que Cuba se sumó a la conmemoración de las Naciones Unidas enarbolando el postulado martiano “los niños nacen para ser felices”.
En los colectivos educacionales, y círculos infantiles donde la jornada también se torna especial y en la sala de Pediatría del hospital sagüero, organizarán el jolgorio, para que los pequeños disfruten a plenitud esta jornada, dedicada a quienes viven la Edad de Oro, como dijo el Apóstol de Cuba.
Razones para la alegría, son muchas. La primera, por ser el tesoro de todo lo que se ha conquistado en el país y defiende para ellos el derecho pleno al ejercicio de todos sus derechos.
Por la efeméride habrá matutinos en cada escuela primaria, secundaria básica y de la enseñanza especial, festivales deportivo-recreativos, cumpleaños colectivos, juegos tradicionales, música, danza, poesía y espacios para que los niños pinten en el asfalto lo que sueñan.
Para los niños y adolescentes será la fiesta, en este Día Internacional de la Infancia, que algún un día se haga realidad en todo el planeta, las ideas que expresara José Martí: "Los niños son la esperanza del mundo".












