Por: Bárbara Fortes Moya
Antonio Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna, dos símbolos de la historia, hombres nacidos en diferentes siglos, pero con un mismo ideal de vida, defender las causas justas.
Ché a noventa años de su natalicio, sigue en la memoria de todos los cubanos, con su voz firme y enérgica y su acento extranjero. Cómo olvidar al hombre ejemplo, de sangre rebelde, inspiración perenne de las nuevas generaciones, máxime en esta tierra que custodia los restos del inolvidable Comandante Guevara y su Destacamento de refuerzo.
La Unión de Jóvenes Comunistas y las organizaciones estudiantiles organizan el homenaje, reflejo de la admiración que sienten por el Che Guevara, en la Plaza que ostenta su nombre.
El titán de bronce, el hombre de mirada fuerte y actuar decidido, el estratega militar, el ejemplo de intransigencia. De él nos queda su enseñanza que quien intente apoderarse de Cuba solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre si no perece en la lucha.
Maceo y Ché dos seres humanos excepcionales, endurecidos por las disímiles batallas que libraron, pero con profundos sentimientos de amor hacia sus semejantes. Dos héroes de Cuba y del mundo que siempre estarán presentes y seguirás emanando luz propia.












