Un hervidero de constructores, ingenieros y técnicos de todo el país mueven grúas, acomodan tuberías e instalan tecnología de punta, para darle vida a la nueva Planta Cloro Sosa que se erige en Sagua la Grande.
Desde el primer movimiento de tierra en abril de 2016, cerca de la fábrica actual, no se ha parado ni un segundo para levantar la novedosa industria del primer mundo.
Nunca antes en Cuba se había acometido una inversión similar, valorada en 100 millones de pesos en ambas monedas, y solo superada por los trabajos ejecutados en la Zona Especial de Desarrollo Mariel.
El diseño de la planta, de tecnología alemana y con un km² de extensión, resulta similar al de la emplazada en la ciudad mexicana de Santa Clara.

Soldador en nueva Planta Cloro Sosa, Sagua la Grande. «Nos sentimos cómodos con el trabajo. Lo importante es avanzar para terminar nuestra misión. Este método de solda- dura se emplea en aceros inoxidables y al carbono, por la calidad en el acabado de las uniones», comentó Víctor González Lino. (Foto: Ramón Barreras Valdés)
Aunque el constructor principal es el Micons de Villa Clara, aquí confluyen expertos de varias provincias especializados en diferentes oficios, para echar a andar el coloso de la Villa del Undoso.
Entre las entidades nacionales que intervienen en la importante misión se encuentran: la Empresa de Servicios de Seguridad Integral (SEISA), encargada de instalar el sistema contra incendios; la Empresa Nacional de Refrigeración, Calderas y Medios de Pesaje (Alastor), dedicada al montaje de calderas de vapor; la Empresa Industrial para la Informática, las Comunicaciones y la Electrónica (GEDEME), y la de Automatización Integral (CEDAI), ambas encargadas de la instrumentación; la Empresa Eléctrica y la Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas (ENIA), que vela por la calidad de los trabajos.
También, la ECOAI-8, de Camagüey, cuyos hombres sitúan las tuberías aéreas por donde pasarán los productos químicos; mientras que otros, procedentes de la Empresa Metal-Mecánica Inoxidables Varona, de La Habana, dan los puntos de soldadura con argón a las tuberías metálicas, pues no pude descuidarse la precisión en una obra sin margen al error.
«De un plan de 36 objetos, tres están instalados, 25 marchan según lo planificado, dos se encuentran sin iniciar y seis presentan atrasos, manifiesta el ingeniero Sergio Díaz Arredondo, director general de la Empresa Electroquímica.

Construcción de la nueva Planta Cloro Sosa, Sagua la Grande, Villa Clara. Actualmente laboran en la ejecución de la industria unos 250 hombres en turnos corridos, y sábados y domingos cuando lo exige el cronograma constructivo. (Foto: Ramón Barrreras Valdés)
«En el objeto de obra 106, considerado el corazón de la fábrica, irán los transformadores de fuerza, la Sala de Servicios Automatizados para monitorear su funcionamiento, el Centro de Control de Motores y el Grupo Electrógeno de Emergencia.
«La fábrica cuenta con 20 km de cables soterrados y 1200 toneladas de estructura, además de un sistema de protección contra incendios, entre otros medios de auxilio».

Hombres a pie de obra
En oficinas improvisadas, los contratistas se apoyan continuamente en los proyectos para trazar los pasos a seguir y evitar retrasos.
El ingeniero informático Richard Hernández Herrera, especialista en inversiones, abandona momentáneamente su tarea para acompañarnos durante el recorrido por la instalación.
Cerca del llamado corazón de la fábrica, obreros de Alastor trabajan duro en la tornillería de una caldera.
El especialista principal Enildo López Pérez —quien lleva alrededor de 90 días con su tropa de la UEB 7 de Servicios Integrales, procedente de Santa Clara— manifiesta que su gente no se va hasta que concluyan la tarea.
A pocos metros, el mecánico montador Jorge Suárez Mena, de la ECOAI-8 de Camagüey, se apresta, junto a sus compañeros, a colocar las tuberías de acero al carbono en los puentes de las estructuras metálicas.
Construcción de nueva Planta Cloro Sosa, Sagua la Grande. (Foto: Ramón Barreras Valdés)
«Desde hace tres meses nuestra brigada permanece en Villa Clara. Durante este tiempo nos han brindado una atención esmerada. Acabo de llegar de mi tierra, pues trabajamos 24 días y descansamos seis. Estoy acostumbrado a andar por todo el país, lo mismo en Moa que en El Mariel; donde nos necesiten, ahí estaremos».
Lejos del vaivén de cargadores, mezcladoras de hormigón y hombres en las alturas, están los soldadores de argón con sus ayudantes, encargados de empatar las tuberías de acero al carbono.
En otro local techado, la gente de Inoxidables Varona recorta las tuberías de acero inoxidable, y con un moderno equipo aplica los puntos de soldadura.
Inmersos en su quehacer, los jóvenes Orlando Fernández Villiers y Carlos Córdova Lino apenas levantan la vista para conversar. Tampoco Víctor González Lino, situado en el extremo opuesto del local, se quita la careta que protege sus ojos. Solo llevan nueve días en tierra villaclareña y ya se han adaptado al ritmo de trabajo.
Beneficios múltiples
Cuando terminen los trabajos, la industria reportará beneficios medioambientales, tecnológicos y económicos, al sustituir el mercurio —compuesto químico altamente contaminante y muy costoso— por celdas de membranas en el proceso de electrólisis de la sal, y con ello se evitará la exposición de los obreros a los efectos nocivos.
También permitirá ahorrar anualmente más de 10 gigawatts de electricidad.
Satisfará, además, la demanda nacional de cloro líquido al duplicarse la producción actual, así como la de hipoclorito de sodio, y se incrementarán otros productos como el silicato líquido, empleado en la fabricación de cerámicas, y el sulfato de aluminio, destinado a la potabilización de las aguas.

Grúa en construcción de nueva Planta Cloro Sosa, Sagua la Grande, Villa Clara.
De igual forma crecerán los productos de la química ligera, de alta demanda en la población y el sector del Turismo.
Mientras avanzan los trabajos constructivos, la antigua Planta Cloro Sosa, que asegura las producciones antes citadas en toda Cuba, se prepara para un receso necesario por espacio de 30 días, previsto para el próximo 28 de febrero.
¿El propósito? Brindarle el necesario mantenimiento, programado una vez al año y pospuesto por una u otra razón.
«En esta ocasión será intervenida su estructura metálica, muy deteriorada, y se evaluará la disponibilidad de las celdas electrolíticas», refiere Díaz Arredondo.
Para esta etapa está asegurada la cobertura de sus principales líneas productivas, destinadas fundamentalmente al Grupo Empresarial de Acueducto y Alcantarillado, y el Ministerio de Salud Pública.
A un paso de la energía renovable
Con la intención de lograr la sostenibilidad del proyecto, y en virtud de aprovechar las fuentes naturales de energía, en los techos de la Empresa Electroquímica quedarán montados 2000 paneles solares fotovoltaicos, capaces de generar 500 kW puntuales, que alimentarán el alumbrado exterior y las zonas administrativas. De no utilizarse, la energía podrá incorporarse al sistema eléctrico nacional.

Nueva Planta Cloro Sosa en construcción: La nueva Planta será una realidad en junio próximo. (Foto: Ramón Barreras Valdés)
También está prevista la construcción de aljibes para recolectar el agua de lluvia —no contemplada en el proyecto inicial—, y luego de su tratamiento se reutilizará en el proceso productivo.
Quedan pocos meses para convertir en realidad un sueño acariciado por mucho tiempo. Previo a la arrancada habrá que hacer las correspondientes pruebas para concluir en el plazo fijado por los inversionistas extranjeros, el venidero 30 de junio.
Como un rompecabezas, paso a paso se engranan las piezas para dotar a Cuba de una de las industrias más modernas erigidas en lo que va de siglo.
Tomado de CMHW http://www.vanguardia.cu/villa-clara/8319-donde-se-erige-el-coloso-de-sagua-la-grande
