Cada 3 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Planificación Familiar, una fecha instituida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para promover el acceso a la información y a los métodos anticonceptivos, y concienciar sobre la importancia de tomar decisiones informadas y responsables en materia de salud sexual y reproductiva.
Un derecho humano fundamental
La planificación familiar es un componente esencial del derecho a la salud. Permite a las personas y a las parejas decidir de manera libre y consciente el número de hijos que desean tener y el espaciamiento entre ellos, contribuyendo a reducir los embarazos no planificados y las infecciones de transmisión sexual.
En Cuba: un sistema de salud universal y accesible
Cuba cuenta con un sistema de salud que garantiza el acceso universal y gratuito a los servicios de planificación familiar. El país mantiene un Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) que prioriza la salud reproductiva, con una cobertura de anticonceptivos que supera el 70 por ciento.
Este compromiso se refleja en el Programa de atención a la pareja infértil, que ha permitido el nacimiento de más de 14 mil niños desde 2018. Sin embargo, persisten desafíos, como el inicio temprano de las relaciones sexuales sin protección, y la necesidad de que los servicios sean más «amigables» para los adolescentes.
La responsabilidad es de todos
La planificación familiar no es un asunto exclusivo de las mujeres. La participación masculina sigue siendo baja: un estudio reveló que solo el 3,6 % de los hombres participa activamente en las consultas. Fomentar una paternidad y maternidad responsables y promover la educación sexual integral son pasos esenciales para construir una sociedad más informada y equitativa.
En este 3 de agosto, recordamos que la planificación familiar es mucho más que un método anticonceptivo: es la posibilidad de ejercer un derecho humano, de decidir sobre el propio futuro y de construir una vida plena y saludable.




